
14 y 15 de noviembre 2024, varias provincias
RED CIT, Conectando territorios e impulsando la innovación territorial
Nos vamos a Cuenca, en concreto a la zona de La Alcarria, una comarca de Castilla la Mancha conocida por su paisaje configurado por colinas suaves, campos de lavanda y olivares que rodean pueblos pequeños y dispersos. Su baja densidad de población refuerza la sensación de tranquilidad, con amplios espacios abiertos y poca actividad urbana. El río Tajo y sus afluentes vertebran el paisaje y la región mantiene, sin duda, su identidad rural conocida por productos como la miel y su estilo de vida pausado. Aquí llegamos para conocer a Anzhelica, una joven de 26 años de origen ucraniano y afincada en Cañaveruelas.
Anzhelica llegó a España desde Polonia porque aquí tenía familiares: “viví en Becerril de la Sierra, un pueblo pequeño y precioso. Un día salí y vi un colmenar. Al verlo, comprendí que lo que quería era trabajar aquí en España, con mi abuela, en apicultura como hacíamos en Ucrania. En ese momento, mi abuela estaba en Portugal y yo decidí juntar a mi abuela y a mis hermanas y empezar este proyecto de familia, de mujeres apicultoras”. Su pasión por las abejas viene de sus abuelos, porque toda su vida han trabajado como apicultores y “desde pequeña, para mí, las abejas, la miel y todo lo que tiene que ver con la naturaleza, son mi amor”.
Cuando llegó a estas tierras le ayudó, desde la Asociación de Pueblos Con Futuro, un grupo de profesionales de distintos ámbitos sociales unidos por la sensibilidad de acoger, proteger, promover e integrar a personas que necesitan apoyo. Vinculan a estas personas con pueblos pequeños que están en riesgo de despoblación. Anzhelica eligió esta zona de la Alcarria conquense por la vegetación: “tomillo, romero y espliego, que son plantas medicinales y dan una miel con muchas propiedades”. “Cerro Pelado es un lugar perfecto para poner las colmenas porque no tiene ninguna ciudad grande o carreteras cerca y eso hace que la calidad de la miel sea más alta”, nos explica. La DOP Miel de la Alcarria contempla tres tipos de mieles: monofloral de romero y de espliego y multifloral, donde se incluye el tomillo. Anzhelica está buscando conseguir este sello para sus mieles y venderlas en otros países. “Yo, como consumidora y apicultora de Ucrania, no sabía que se podía llegar a obtener miel de romero o de tomillo y creo que en otros países del norte de Europa tampoco es conocida esta miel. Por eso, me gustaría poder exportar esta miel a esos países, porque el tomillo y el romero son plantas medicinales que tienen beneficios para la salud. Me parece muy importante enseñar a las personas que viven en otros países que existe esta miel”, cuenta Anzhelica.
Por ahora tiene 60 colmenas y necesita llegar a 300 para que esta sea su principal fuente de ingresos y no depender de otros trabajos. En este proceso la están apoyando desde el Centro de Innovación Territorial (CIT) de Cuenca. En esta visita nos acompañó María Martos, coordinadora de la Red CIT. “Los CITs son una de las estrategias de la Secretaría General del Reto Demográfico para luchar contra la despoblación. Son centros que se ubican en lugares con baja densidad demográfica para hacer llegar a los territorios medidas que ayuden a que la gente no abandone las zonas rurales. Actualmente hay 11 centros funcionando: Badajoz, Cáceres, León, Asturias, Teruel, Soria, Cuenca, Huesca, Guadalajara, Jaén, Vall d’Aran”. María Martos nos explicó que desde el CIT están haciendo el acompañamiento a Anzhelica. Esta joven emprendedora tiene visión de futuro y su proyecto no se queda solo aquí: “el siguiente paso de mi proyecto es producir no solo miel sino también materias primas para cosmética y la industria farmacéutica. La segunda línea es la apiterapia para la salud física y mental. Y otra línea es abrir cabañas para dormir con abejas, pero sin que te piquen”. María Martos incidió en la importancia de proyectos ideados por jóvenes que apuesten decididamente por vivir en pueblos, porque “el proyecto permitirá contratar a más personas, gente joven que podría trabajar y vivir aquí. Es un proyecto escalable, que va a ir por fases”. Anzhelica nos contó que cuando llegó a España vio que mucha gente quería vivir en los pueblos, pero que no había trabajo“ y por eso, con este proyecto, yo quiero crear trabajo y ofrecerlo a la gente”. Parte de la labor de la Red CIT se centra en acompañar e impulsar proyectos locales para que puedan acceder a ayudas y ofrecerles soporte administrativo y técnico. María Martos nos explicó que están creando una línea de apoyo y mentoring que permita crear un itinerario para acompañar a las personas que quieren emprender en el medio rural. Los CITs se integran en la RedCIT, con sede administrativa en la Fundación Ciudad de la Energía (CIUDEN), en Cubillos del Sil (Ponferrada), con el objetivo de compartir y encontrar sinergias que los conviertan en un ecosistema coordinado que integre a todos los agentes que llevan tiempo trabajando en las zonas rurales con proyectos innovadores que están ayudando a evitar la despoblación. Los CIT actúan de forma coordinada en este trabajo en Red y se reúnen dos veces al año para compartir e intercambiar ideas y experiencias. Poco antes de nuestra visita, María había estado en el IV Encuentro de la Red CIT en Albarracín. En este encuentro participaron algunas de la iniciativas que hemos visitado.Dani, de Maladeta Studio,presentó la Plataforma de Talento Rural de la que nos habló en la visita a la Vall d’Aran HèPIC. “Los CITs y la Red nacen de la necesidad de sumar y seguir impulsando, de forma más estructurada y coordinada, esfuerzos que ya están dando sus frutos en el territorio. Hay medidas y proyectos que funcionan, pero están desconectados. Los CITs son los vínculos que permiten conectar estas iniciativas para unir esas fuerzas y llegar más lejos”, explicó María.
Para acabar de entender y conocer qué es esto de los Centros de Innovación Territorial entrevistamos a Francesc Boya, Secretario General de Reto Demográfico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). “El CIT es un espacio que se co-crea con el territorio y podríamos decir que facilita un kit básico para identificar el talento existente en los territorios, facilitar la posibilidad de generar emprendimiento y apoyar a esas empresas que están abriendo con dificultad nuevos ámbitos para la diversificación. Son herramientas vivas, son procesos vivos”. En estos centros también se está trabajando en la formación de sus gestores en el acceso a fondos europeos y a recursos públicos para el territorio.
Francesc explicaba que los centros, además de ser conectores, tienen que ser también espacios de agitación, “donde pasen cosas”. “Es como cuando en un vaso el agua está totalmente quieta e inmóvil, si ponemos una aspirina empiezan a salir burbujas. Los CITs tienen que ser esa aspirina, tienen que ser ese revulsivo que haga que ese agua se oxigene, tome aire, produzca esas burbujas y al final de ahí salga una reacción positiva para el territorio”, explica.
Esta es nuestra última visita y aprovechamos la conversación con Francesc para compartir aprendizajes de esta ruta. Francesc reflexionaba que se necesitan tres condiciones para que los procesos de transformación acaben siendo exitosos: liderazgo social y político; un ecosistema en el territorio; y constancia, paciencia y compromiso. En el caso de los CITs “es preciso que haya proactividad y una actitud dinámica. Se necesita gente con voluntad activadora que asuma el Centro de Innovación como una herramienta propia, creada por el propio territorio, y es muy importante el liderazgo, a veces social o a veces político, para superar los obstáculos que aparezcan”. La propuesta de los CITs acaba de empezar y les queda un largo recorrido para generar efervescencia en el medio rural. “Tenemos que entender que aquí los resultados no son mágicos, no es algo inmediato, sino que se necesita la paciencia y la perseverancia suficiente para dar tiempo a que se generen resultados positivos”, apunta Boya.
Aquí se acaba nuestra ruta de Biela y Tierra por el Reto Demográfico. En casi dos meses hemos visitado 10 proyectos inspiradores que nos transmiten esperanza y futuro. Queremos dar las gracias a programa EREA en Aragón, Piedra Seca Territorio Senia en la Taula de Senia, HèPic en la Val d’Aran, Tejiendo Caminos en la Sierra de Codés, Kuartango Lab en Álava, Aldea 0 en Asturias, CIDAS-vi en tierras leonesas, Montes de Socios en Soria, MADRE en la Sierra de las Nieves y la Red CIT en todas partes.
En esta ruta teníamos un propósito muy especial: conocer y visibilizar proyectos de innovación y transformación territorial que están revitalizando el mundo rural y luchando contra la despoblación. Y así ha sido. Hemos visto que parte de la innovación pasa por encontrar soluciones para que quienes quieran vivir en los territorios rurales tengan opciones. Para ello, hay que ser creativos y sumar perspectivas, aunar voluntades, impulsar la participación, generar redes y colaboración, aprovechar todos los recursos y ayudas disponibles, y, por supuesto, tener convencimiento, constancia, paciencia y compromiso. Y una creencia firme, como la tenemos nosotras, y como la que tienen las personas a las que hemos conocido en este viaje, de que nuestro mundo rural está vivo y es la alternativa imprescindible para los tiempos que corren. Por todo esto y por las personas que lo hacen posible, seguimos pedaleando.








