
14 y 15 de octubre de 2024, Sierra de Codés, Navarra
TEJIENDO CAMINOS, la unión hace la fuerza
La cuarta etapa en la Sierra de Codés nos ha conquistado. Salimos súper temprano de Zaragoza para coger el tren regional hasta Logroño. Esto de poder viajar con la bici sin desmontar, ¡es una gozada! Tuvimos que coger dos trenes regionales: Zaragoza – Castejón de Ebro y Castejón de Ebro – Logroño. ¡Aviso! El tren de Castejón espera hasta que llega el tren de Zaragoza, así que… No estresarse si va con retraso (nos pasó). En Logroño nos pusimos a pedalear siguiendo parte del Camino Natural del Ebro y la ruta Eurovelo 1 y 3. Pedalear en otoño es una apuesta segura si quieres sumergirte en coloridos paisajes, aunque te acompañe la incertidumbre de la lluvia. Requeterecomendamos pedalear por la Sierra de Codés para disfrutar de una experiencia cicloturista única: la calma, las vistas increíbles con el monte Yoar al fondo, los paisajes mosaico con vides, olivos, almendros y cereal… Las hojas de las viñas estaban cambiando de color y aprendimos a diferenciar las vides de uva tinta, cuyas hojas viran a rojizo, de las de uva blanca, que viran a amarillo.
Llegamos a Bargota después de una buena subida y nos recibieron Cristina, alcaldesa de la localidad, y Jon, coordinador del proyecto Tejiendo Caminos, impulsado con la colaboración del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), la razón por la que estamos aquí. En Bargota, el sistema de elección del gobierno municipal no es el común desde hace unas seis candidaturas: “somos comisión gestora. En lugar de candidaturas, las listas quedan vacías y, pasados unos meses, el Gobierno de Navarra avisa al municipio para que nombre una comisión gestora. Entonces, se convoca una votación popular en la que cada persona censada debe elegir a cinco personas. Se hace una lista con los más votados y se les va proponiendo los cargos”. De esta manera, en el año 2020, Cristina entró como alcaldesa, aunque anteriormente había estado como concejala 4 años. “Cuando entré en el Ayuntamiento me di cuenta de que teníamos que hacer algo con el problema de la despoblación”, nos cuenta. Cristina nos contó cómo había sufrido el tener que estar en el parque sola con sus hijas durante muchos días y tener que desplazarse para socializar. “Se empezaban a oír casos de gente que estaban trabajando en ello y yo insistía en los pueblos con los que estamos mancomunados en el Servicio Social de Base de Los Arcos en que debíamos formar una comisión de despoblación. Coincidió que, cuando fui elegida alcaldesa nos llegó un correo para invitarnos a formar parte del proyecto holapueblo y éste fue el inicio. Para participar necesitábamos como mínimo dos viviendas de alquiler, por lo que preguntamos a los vecinos y vecinas, puerta a puerta, quién podría dejarnos sus casas “vacías” para ofertarlas en la plataforma”, explica.
Aprovecharon para hacer una revisión estratégica de lo que podían ofrecer a los nuevos habitantes e identificaron sus deficiencias. Con este análisis previo ya realizado, era el momento de aprovechar las oportunidades. Por un lado, empezaron a contratar personal recién titulado gracias a los programas Campus Rural, de la Secretaría General para el Reto Demográfico, y a Sustraiak/Raíces, del Gobierno de Navarra. En el año 2021 empezaron un proceso de participación ciudadana a través de la Fundación Emplea, donde se creó la comisión de vivienda. En el año 2022 salió la convocatoria de MITECO y “como territorio, necesitábamos crear una red un poco más amplia, trabajar los diferentes temas que afectan a la despoblación de manera conjunta, porque somos micropueblos y no podemos desarrollar esos proyectos de manera individual, pero tiene sentido hacerlo de manera colectiva”, narra Cristina. Así nació el proyecto Tejiendo Caminos, en el que están involucrados 17 municipios de la Sierra de Codés: Aguilar de Codés, Aras, Armañanzas, Azuelo, Bargota, Cabredo, Desojo, El Busto, Espronceda, Genevilla, Lapoblación-Meano, Lazagurría, Marañón, Mues, Sansol, Torralba del Río y Torres del Río, que reúnen aproximadamente a 1.700 habitantes, cuyo objetivo principal consiste en revitalizar la zona trabajando de manera conjunta, cohesionando el territorio para mitigar las desigualdades.
Con la cuestión de la despoblación “te sientes como David contra Goliat, es multifactorial y no sabes por dónde arrancar. En el proyecto Tejiendo Caminos se ha pretendido incidir en todos los temas transversales que afectan a la despoblación, porque creemos que no hay uno que lleve la voz cantante, así que incidimos en vivienda, empleo, desarrollo económico, mejora de servicios, movilidad, conectividad, cuidados…”. Para decidir qué acciones realizar en el proyecto se organizaron sesiones participativas con todos los municipios y se concretaron unas 50 acciones. Cristina nos contó que para llevarlas a cabo era necesario empoderar a aquellas personas, generalmente mujeres, que organizan y desarrollan actividades desde asociaciones o desde el ámbito municipal, aquellas que son capaces de movilizar a otras personas, invitarlas a participar y que ellas hicieran sus propuestas . “Para que ocurran cosas hay que hacer cosas”, o dicho de otra manera: “si siempre hacemos lo mismo, los resultados serán siempre iguales”. Por eso, en Tejiendo Caminos, casi todas las acciones están basadas en procesos participativos, haciendo a la sociedad partícipe en esta búsqueda de soluciones.
Jon nos explicó cómo funciona su sistema de gobernanza. En Tejiendo Caminos existe un equipo de coordinación formado por Cristina, alcaldesa de Bargota; Isabel, concejala de Aras; Jon, coordinador del proyecto; e Itsaso y Alejandro, de Areté Activa, consultora encargada de la asistencia técnica. “Nos reunimos todos los martes para hacer un seguimiento cercano de la evolución de las acciones. El siguiente eslabón es el grupo motor, con una reunión mensual itinerante por los 17 pueblos, para trasladar de manera directa los avances del proyecto por todo el territorio” apunta Jon. Además, Cristina quiso destacar la labor de Marian, la secretaria del Ayuntamiento de Bargota: “es una de las personas claves porque hay que tener valor para gestionar un presupuesto tan elevado y que es para 17 localidades. Da mucha tranquilidad saber que cuentas con una persona que va a hacer cumplir toda la normativa y que va a gestionar los fondos bien. Forma parte del equipo de coordinación interna”.
Teníamos muchas ganas de empezar a conocer el territorio en primera persona. Nuestra primera parada fue en Aras, con Cristina e Isabel, concejalas del Ayuntamiento. Isabel nos contó que, ahora, Tejiendo Caminos va rodando y, tras un año y medio de recorrido, ya están casi todas las acciones finalizadas, pero los inicios no fueron así. “Yo era la primera que no quería entrar porque aquí somos muy de nosotros y muy poco de los demás, entonces veía que este proyecto iba a ser muy complicado”, recordaba Isabel. Y, ahora, está totalmente implicada, participa en el equipo de coordinación y junto a Cristina e Isabel, también de Aras, están en el grupo motor. “Sigo pensando que es muy complicado y está costando mucho, pero con todo el trabajo que estamos teniendo, al final, conseguiremos motivar a todo el mundo”, asegura.
Cristina, de Aras, recordaba, con mucho orgullo, la Jornada de Puertas Abiertas que organizaron en su pueblo el 1 de junio de 2024. “Me encantó, fue una jornada completa desde la mañana a la tarde. Vinieron muchas familias de fuera, incluso algunas interesadas en montar su propio negocio. Les mostramos el pueblo, las casas que había en venta y en alquiler con el objetivo de mover las que ahora están cerradas”, rememora. Paseando por el pueblo también nos hablaron de las actividades culturales. “El Cineforum era una cosa que al principio pensábamos que no iba a funcionar, aunque nos hacía mucha ilusión. En 2023 se celebró el primero y Aras fue el pueblo promotor. A la primera película asistimos 190 personas, y eso se ha repetido en casi todas las proyecciones por los pueblos”, nos contaba Isabel. Esta acción ha tenido un éxito enorme, al final más de 1.500 personas se han acercado a los 11 Cineforums que se hicieron el año pasado. “Y esta actividad la hemos coordinado con los bares de los pueblos, que preparan su pincho pote y así se genera un ambiente fantástico” recordaba Cristina.
Pocos días después de nuestra visita iban a poner en marcha el servicio de “Taxi a demanda”. Las conversaciones con los chicos de Eroico, el equipo de comunicación, giraban en torno al nombre que le podían poner. “Tiene que ser un nombre que atraiga, pero que sea claro”, recordaba Jon. Este servicio se iniciará con un taxi que ofrecerá servicio una vez a la semana para trasladar a Viana a quienes lo soliciten, se trata de darles la oportunidad de acercarse a un municipio con más servicios como banca, asesoría, comercio, dentista o peluquería, entre otros, al menos una vez a la semana. La mayoría de pueblos no disponen de servicio de transporte público de ningún tipo y buscar alternativas para mejorar la movilidad fue una de las demandas que aparecieron en las sesiones participativas. “Con muchas reuniones, mucho trabajo, sacando ideas y animándonos las unas a las otras, van saliendo todas las acciones del proyecto”, nos compartía Cristina. Seguimos conociendo el valle y fuimos a visitar Sansol, donde nos recibió Lara, la alcaldesa. “El proyecto propicia que nos juntemos los unos con los otros, alcaldes, ayuntamientos y también vecinas y vecinos. Una vez al mes nos encontramos, nos ponemos al día y compartimos las cosas que se van haciendo”, nos dijo Lara.
Una de las líneas que se ha impulsado es el desarrollo económico a través del apoyo a emprendedoras y emprendedores, fomentando el autoempleo en cualquier ámbito, no solo centrado en el sector primario. El proyecto ha hecho una aportación directa a ocho de las 13 solicitudes recibidas. Fuimos a conocer algunas. En Lapoblación estuvimos con Cristina, emprendedora que se trasladó hace 20 años a este pueblo de menos de 50 habitantes. Su empresa se llama Umanbi y se dedica, nos cuenta, a “formar a líderes y equipos de empresas en otra manera de dirigir y en nuevas culturas corporativas que cuiden más de las personas”. Además de la ayuda económica, según nos contaba Cristina, “con Tejiendo Caminos sientes comunidad, que no estás sola, que hay más personas como tú que están haciendo cosas”. Después fuimos a Meano para conocer a Aziza Puch. Ella llegó de Madrid hace casi 40 años, aquí han crecido sus hijos y se ha desarrollado de manera profesional y personal. Aziza es artesana y artista y, entre las muchas cosas que ha hecho, se ha formado en pintar seda a mano. Ella quería empezar una nueva línea de negocio con talleres y actividades formativas. Para ello necesitaba habilitar el taller y separarlo de su vivienda. Además, Aziza participa habitualmente en el grupo motor como representante del Concejo de Meano: “para mí fue una elección vital instalarme en un pueblo y, después de todos estos años, creo que merece la pena que no se mueran los pueblos porque tienen un potencial muy grande. Creo que Tejiendo Caminos es un proyecto importante y necesario”. También conocimos a Paola y Benjamín, de Espronceda. Nos sorprendió encontrarnos esta pareja de mejicanos que, como decía Benjamín: “soy mejicano por nacimiento, español por nacionalidad y navarro por convicción. Venimos de una ciudad de 25 millones de habitantes y escogimos un pueblo que hoy tiene menos de 100, en un lugar bellísimo que te genera, de inmediato, mucho amor”. Con su experiencia profesional decidieron montar Bizi Codés, que “aporta su granito de arena en el tema turístico al traer gente y que conozcan la zona”, nos dijo Paola. Su proyecto estaba empezando y el apoyo económico ha sido de gran ayuda. Además, han colaborado organizando una agenda cultural común de todos los pueblos. No dejéis de visitar su página web si queréis tener información del patrimonio histórico y cultural que hay en la Sierra de Codés. Para Paola y Benjamín, “Tejiendo Caminos tiene una visión de bosque, tener la visión completa en lugar de solo ver el árbol. Permite que estas 17 células vayamos hacia intereses comunes, que encontremos lo que nos une y ayude a reforzarlo para convertirnos en un lugar que atraiga gente”.
Ufff… ¡Cuántas cosas! Y aquí no termina todo porque también nos hablaron de las comunidades energéticas, del censo ruinastro (para identificar el estado de las casas), del censo de tierras agrícolas y masas forestales, de la fibra óptica instalada, del Bonotaxi, de los mercados en la Sierra de Codés para poner en valor el producto local, de cómo están buscando soluciones al tema de los cuidados, también van a poner en contacto a los agentes vinculados al turismo para realizar un plan integral de turismo de la Sierra de Codés. Otra idea que nos ha encantado es una ruta cicloturista por etapas que unirá los 17 pueblos. ¡Ésta no nos la perderemos cuando esté terminada!
La base de todo esto es “la participación ciudadana y el cambio de visión de lo individual a lo colectivo. El poner a pensar a personas, con distintos perfiles que comparten territorio, en cómo quieren ver su pueblo y su valle a futuro da como resultado ideas y proyectos que de otra manera no podrían surgir”, nos contó Cristina. En la Sierra de Codés hay pueblos de distinto tamaño y un proyecto así permite el apoyo de los más pequeños en los más grandes. Esto es innovación. Porque la unión hace la fuerza.














