
3 y 4 de octubre de 2024, Aragón
PROGRAMA EREA, visión global para actuar local
Comenzamos una nueva aventura, esta vez bajo el nombre «Biela y Tierra por el Reto Demográfico». Alforjas llenas, bicis preparadas y un reto por delante: explorar y documentar iniciativas que proponen alternativas contra la despoblación en distintos territorios. La primera etapa nos lleva hasta Aragón, nuestra casa, para conocer de cerca el Programa EREA (Ecosistemas de Emprendimiento en el medio rural de Aragón), un proyecto que nació en 2022.
En Zaragoza entrevistamos a Daniel Rey, Director Gerente del Instituto Aragonés de Fomento (IAF) y vicepresidente de la Fundación Aragón Emprende. Daniel nos explicó que el programa EREA se basa en «el impulso a los ecosistemas emprendedores e innovadores en el medio rural». El objetivo principal es el «desarrollo económico y social del territorio», lo cual se consigue «promoviendo iniciativas que impulsen la actividad productiva y emprendedora para asentar población, generar riqueza y fomentar empleo». Daniel también destacó que EREA surge como «iniciativa del Gobierno de Aragón para presentarse a la Convocatoria de Proyectos Singulares de la Secretaría General para el Reto Demográfico, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), con la unión de la Dirección General de Despoblación del Gobierno de Aragón, el IAF y la Fundación Aragón Emprende, que dependen del departamento de Presidencia, Economía y Justicia”. “Contamos con los recursos y el expertise de la Red ARCE (Red Aragonesa de Centros de Emprendimiento), que abarca 54 centros en Aragón, 44 de ellos en el entorno rural», explica. El programa ha llegado a más de 7.000 personas y ha gestionado casi 3 millones de euros impulsando más de 200 proyectos en sus dos ediciones, , EREA y EREA+. Las claves de su éxito radican en su «carácter transversal, en la combinación de los recursos específicos, como la plataforma formativa online y el programa de aceleración y en las jornadas y grupos de trabajo”. También remarcó que uno de los mayores aciertos ha sido “la presencialidad en el territorio, escuchando a los agentes locales de cada comarca”.
Pedro Pardo, Director Gerente de la Fundación Aragón Emprende, puso en marcha este proyecto y Jessica Fernández, desde el área técnica, ha sido el brazo ejecutor. Jessica nos explicó que los programas EREA y EREA+ han tenido varias patas: la línea de ayudas para los centros de la Red ARCE se combinó, el segundo año, con la línea de ayudas a proyectos innovadores. Con esta segunda pata se han realizado casi 40 jornadas presenciales por toda la geografía aragonesa, desde San Juan de Plan, en el norte de Huesca, a Mora de Rubielos, en el sur de Teruel, con dos tipos de eventos: jornadas de procesos participativos para identificar elementos endógenos de desarrollo en el territorio, con implicación de los Grupos de Acción Local y de la Red Aragonesa Desarrollo Rural (también patrona de la Fundación) y jornadas de visibilización, en las que, según explica Jessica, “poníamos cara y voz a los proyectos increíbles que se localizan en el medio rural. Todos los materiales están disponibles en la web”,. A ello se suma el programa de aceleración y mentorías: el primer año contó con 86 proyectos, 51 de ellos de nuevo emprendimiento; el segundo año se amplió la propuesta con asesoramiento a empresas en activo en el medio rural (110 proyectos, 54 nuevos).
Jessica nos puso el ejemplo de Aguaviva, “una localidad pequeñita que ha sabido aprovechar los recursos dispares que ponía a disposición el programa EREA. Por un lado, el Ayuntamiento de Aguaviva fue beneficiario de las ayudas a los centros de la Red ARCE, cuya remodelación permitió reactivar esas infraestructuras de apoyo al emprendedor y, por otro lado, también se solicitó la ayuda a proyectos innovadores para solucionar el problema de la falta de oferta de vivienda en su localidad mediante la implementación de una metodología innovadora: REAVIVA Aguaviva. Además, este proyecto lo ha desarrollado Reviviendo, una de las iniciativas emprendedoras que surgió del programa EREA”.
Y con esta información… ¡Allá que nos fuimos! Cogimos nuestras bicicletas y pusimos rumbo al Bajo Aragón. Para llegar hasta allí utilizamos una de las fórmulas que más nos gusta: bici + tren, primero tren regional hasta La Puebla de Híjar (punto positivo: ¡este tren regional disponía de una sala para bicis!) y después, ruta de unos 70 km con dos altos para llegar hasta Aguaviva. Llegamos a mediodía con las piernas cansadas, la frente sudorosa y muchas ganas de conocer el proyecto Reviviendo, liderado por Cecilia y Pablo. Nos juntamos con Cecilia que nos contó cómo surgió la idea. «Queríamos vivir y emprender en el pueblo y vimos que, como nosotras, había más gente que quería irse al pueblo pero no encontraba vivienda. Y yo pensé: ¿cómo es posible que no haya viviendas disponibles si en mi pueblo hay muchas casas vacías?». Así nació Reviviendo, un proyecto innovador que combina la «innovación social y metodologías gamificadas» para abordar la problemática de las viviendas vacías en los pueblos.
La propuesta de Reviviendo no solo busca rehabilitar viviendas, sino también revitalizar comunidades enteras. El proyecto aborda las dificultades, tanto jurídicas como emocionales, que los propietarios enfrentan y utiliza dinámicas participativas para encontrar soluciones a medida. Cecilia comentó que, en Aguaviva, han implementado «fórmulas innovadoras como el usufructo, el alquiler por reforma o la custodia de viviendas para salirse de la tradicional compra-venta». La metodología incluye tres fases:
- Comunicación multicanal y estudio del entorno: adaptan su estrategia según las necesidades y características de cada comunidad.
- Dinámicas participativas y gamificadas: sesiones donde los habitantes comparten la historia de sus viviendas y exploran nuevas formas de reactivarlas.
- Asesoramiento personalizado: ayudan a los propietarios a encontrar opciones de gestión y ocupación, conectando a nuevos pobladores con propietarios.
Cecilia es de formación jurista, después estudió sociología y, finalmente, se orientó hacia el mundo de la innovación y el diseño gráfico. Pablo, por su lado, es ambientólogo. ¡Forman un equipazo! Cecilia aporta la parte jurídica y de ciencias sociales y Pablo la perspectiva ambiental porque, “al final, volver a utilizar esas casas es lo más sostenible que puede haber”. Además, también tienen otras dos visiones complementarias: Cecilia es de un pueblo de Teruel (y toda su familia es de pueblo también) y Pablo es de ciudad; de esta manera, “proceder de culturas diferentes y estar los dos juntos favorece que Pablo pueda entender a alguien originario del pueblo y las idiosincrasias rurales y yo a alguien que viene nuevo”, nos explicaba Cecilia.
El programa EREA ha estado presente en todas las fases de esta historia. Empezó con la jornada inspiradora que se realizó en Aguaviva, allí acudieron Cecilia y Pablo y conocieron al equipo de gobierno del pueblo. “Después nos apuntamos al programa de emprendimiento y mentorías con el que hemos estado acompañadas en todo momento. EREA ha sido muy importante para darle forma, porque nos ha obligado a profundizar y reflexionar sobre nuestra propuesta de emprendimiento. Ha sido fundamental estar acompañadas porque solas nos daba miedo. No han sido solo consejos a nivel económico, sino también acompañamiento emocional para el emprendimiento”, detalla Cecilia. Finalmente, gracias a EREA, han podido probar su modelo de emprendimiento con un proyecto piloto de innovación en Aguaviva. “Es increíble poder hacer esto en nuestra zona, porque la innovación es un riesgo y poder asumir este riesgo en un territorio como Teruel es un sueño”, dice.
Con todo esto… Sin duda, queríamos acercarnos a conocer al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Aguaviva. Estuvimos con Aitor, el alcalde, que nos contó cómo el pueblo de Aguaviva ha participado en el programa EREA: “la semilla se plantó a través de una jornada inspiradora de la primera edición de EREA, que tuvo lugar aquí de la mano de OMEZYMA . Desde entonces, han tenido lugar tres acciones distintas: dos de ellas en el vivero de empresas para la mejora de instalaciones e infraestructuras ampliando los servicios, donde se han instalado ya dos empresas, y una tercera a través de la línea de proyectos innovadores: REAVIVA Aguaviva”. La iniciativa ha permitido al pueblo poner en el mercado más viviendas vacías, sobre todo a través de fórmulas de alquiler y otros modelos menos convencionales. “Gracias a la perspectiva innovadora de Reviviendo, se ha podido abordar esta problemática tan común del medio rural como es el acceso a vivienda, se ha dado un empujón a este tema que nos preocupa muchísimo” apunta Aitor.
Según sus propias palabras, el programa EREA ha permitido desarrollar “actuaciones y proyectos que hasta la fecha no se habían podido llevar a cabo, seguramente porque pone énfasis en líneas de trabajo que otras convocatorias no tocan. Municipios tan pequeños como Aguaviva, con el presupuesto corriente tan limitado, tenemos que apoyarnos en ayudas. Lo realizado con EREA son temas tangibles, que podemos ver y tocar. Y al final lo que conseguimos entre todos es que podamos seguir dando vida a Aguaviva”.
Nos despedimos de Aguaviva recordando la visita que realizamos en el año 2021. Ya en aquella época nos dimos cuenta de que en este pueblo de la ribera del Bergantes hay algo especial y así se lo preguntamos a Aitor: “¿qué tiene Aguaviva para que haya tanto movimiento?”. “Bueno, yo creo que Aguaviva tiene color, intentamos ser un pueblo activo e innovador cuando se nos permite y a través de distintas líneas de trabajo incentivar la vida en el medio rural fomentando la vivienda, el empleo, la cultura, el deporte, el ocio… Son patas fundamentales y, por supuesto, es imprescindible que tengamos unos servicios de calidad”, enfatiza.
El programa EREA en general, y el ejemplo de Aguaviva en particular, nos han mostrado que, cuando hay unión y colaboración entre distintos departamentos de la administración autonómica, diálogo cercano con los territorios y una visión integradora de los recursos, se pueden lograr grandes cosas. La clave ha sido escuchar y atender las necesidades reales de cada lugar, aprovechar los recursos existentes y fortalecer infraestructuras para dar a los emprendedores las herramientas necesarias para crecer. La formación y asesorías personalizadas, el acercamiento a lo rural y el impulso económico del MITECO han sido vitales para que el programa EREA haya podido dar frutos. Lo más importante es que esto nos deja con la ilusión de que, con el compromiso y esfuerzo de todas las partes, podemos seguir construyendo oportunidades, revitalizando nuestros pueblos y llenando el futuro de esperanza.











