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5 de marzo de 2026, Porreres, Llucmajor y Binissalem, Mallorca

VOLVER A CREER EN LO RURAL

Mallorca y agroecología no se entienden sin APAEMA, la Associació de la Producció Agraria Ecològica de Mallorca, que agrupa productores, elaboradores y simpatizantes de la agricultura ecológica y la agroecología. La visita a esta iniciativa ocupó, irremediablemente, más de una jornada y más de una localización: Porreres, Llucmajor y Binissalem.

Empezamos visitando Porreres. Hace unos años, APAEMA, el Consell Balear de la Producció Agrària Ecològica (CBPAE) y la Associació Varietats Locals necesitaban un espacio para establecerse. Tras llamar a distintas puertas, el ayuntamiento de Porreres ofreció facilidades para que se trasladaran a su localidad, convirtiéndose en el municipio de la agroecología mallorquina por excelencia.

Llegamos a las oficinas de APAEMA y estuvimos hablando con Nofre Fullana, coordinador de esta entidad, sobre la evolución de la agricultura en la isla: “El turismo ha sido ángel y demonio en Mallorca. Así como en otros territorios la gente que tenía dinero en los años 60 y 70 montó granjas de cerdos o grandes explotaciones mecanizadas, aquí no; aquí la gente con dinero invirtió en turismo. El sector agrario quedó como congelado en el tiempo: la Revolución Verde en Mallorca no se llegó a implementar como en otros territorios; la gente mantenía algo de producción en sus explotaciones mientras trabajaba en otros sectores”.

Gracias a esto se han mantenido gran parte de las técnicas tradicionales, la conformación de las explotaciones agrarias –sin perder la ganadería extensiva de forma integrada dentro de la explotación– y la agrobiodiversidad con variedades locales y razas autóctonas. Esto ha hecho que ahora sea mucho más fácil que esas explotaciones, que quedaron “congeladas” en los años 60 y 70, den el paso hacia la agricultura ecológica. Los abuelos fueron la última generación que producía, los padres viraron a otros sectores y son los nietos quienes recogen este testigo de arraigo y vinculación a la tierra.

Este es el caso de Xisco Llombart, ganadero y agricultor ecológico, que actualmente gestiona una finca de 123 ha en Llucmajor que tiene algarrobos y 150 ovejas rojas, raza autóctona mallorquina. “Yo soy pagés. La pagesia siempre ha estado vinculada tanto a la parte ganadera como a la agrícola. O sea, no había una división”, nos explicó nada más conocerle. Pero su vida no siempre ha sido así: Xisco estudió Bellas Artes en Barcelona y allí se estableció como gestor cultural. Llegó un momento en el que necesitaba un cambio de vida. Coincidió con que su abuelo se quería quitar las ovejas y él decidió volver a Mallorca, cerca de Llucmajor, a la finca familiar Purgatori. Al principio compaginaba sus labores del campo con la docencia. Con el tiempo decidió cogerse un año sabático para dedicarse solo a la finca y… ya no volvió al instituto. Su objetivo era mantener el ganado y replantar los árboles que habían muerto por falta de cuidados. Desde un principio tuvo claro que la cuestión medioambiental era esencial y que, por tanto, produciría en ecológico. “En ese momento éramos pocos y necesitábamos ayuda de todos. El CBPAE hacía el trabajo de certificación y un poco también la promoción de la agricultura ecológica”, recordaba Xisco. Pronto vieron que era necesario crear una figura de asesoramiento y formación, de ayuda al sector y de punto de encuentro. Así surgió APAEMA, que lleva ya 20 años de historia y más de 600 personas socias.

Una de las primeras cosas que se empezó a hacer APAEMA fueron cursos, porque la formación es uno de los pilares del cambio que requiere el sector agrario. A día de hoy, realizan cursos, talleres y charlas de temáticas diversas. También ofrecen acompañamiento y apoyo técnico para iniciar, reconvertir o profesionalizar proyectos productivos con una visión agroecológica. “Cuando alguno de los socios llega preocupado porque algo no funciona en su finca, se le da una solución. Se da un fenómeno interesante en el que se une la innovación y la tradición. Es un modelo de agricultura que innova; no es en absoluta la imagen folclórica de la agricultura”, nos explicó David Oliver, responsable de comunicación de APAEMA.

Gracias a la formación y al asesoramiento los agricultores son personas que entienden lo que ocurre en su finca. “APAEMA ha ayudado a estructurar el sector y hacer que se sintiera acompañado”, recalcó Nofre. A través de los cursos, muchas personas han entrado en contacto con la agroecología y también han conocido la asociación. Siempre buscan organizar formaciones que interesen a sus socias, que sean de calidad y las ofrecen abiertas a todo el mundo.

La formación es un pilar esencial y Xisco vuelve a ser un ejemplo. Tras un curso con Darren Doherty, comprendió que debía replantearse el manejo de su explotación. “Fue un cambio de filosofía muy bestia y empecé a hacer las cosas de otra manera, pese a las muchas críticas por parte de otros agricultores y técnicos”, confesaba Xisco. Darren Doherty es un referente a nivel mundial en manejo holístico y no laboreo: enseña no solo técnicas sueltas, sino cómo rediseñar de manera global una finca para maximizar agua, pastos y resiliencia. Sus métodos, basados en la permacultura, buscan principalmente regenerar los suelos de todo el mundo.

El Purgatori, la finca de Xisco, se encuentra en una de las zonas menos productivas de Mallorca: con muy baja pluviometría, poco suelo y mucha piedra. Incorporar el manejo holístico y el no laboreo facilitaba mucho el trabajo y, además, mejoraba el suelo. Una solución fantástica. Xisco ha ido incorporando poco a poco estas prácticas en sus campos. Ahora solo trabaja con pastos permanentes, y la suya ha sido una de las fincas demostrativas de APAEMA en el proyecto Proyecto Pasture+.

A lo largo de los años, APAEMA fue evolucionando en paralelo a las necesidades del sector ecológico de la isla. Mantener viva la ganadería ovina se convertía en una prioridad; para ello, era necesario favorecer la comercialización. “Los precios que teníamos en Mallorca eran muy bajos y no permitían sostener la actividad”, explicó Xisco. En el año 2015, para poner en valor el producto, crearon una marca de calidad centrada en la venta para hostelería: Me Ecològic, cordero 100 % pastoreado, carne de alta calidad y sabor más suave. Conseguir el compromiso de una cadena hotelera no ha sido fácil, pero les ha permitido vender el 80 % de su cordero en ecológico, cuando antes el 50 % de su producción se vendía en convencional. Xisco añadía: “Es un poco triste que el sector turístico aproveche el paisaje de Mallorca como reclamo y que sean muy pocos los que compren este producto que cuida del campo y del paisaje”. La marca Me Ecològic pertenece a APAEMA y se gestiona desde la Cooperativa de Pagesos de Mallorca (PEM), donde los cooperativistas realizan el 100 % de la venta conjuntamente. Actualmente Xisco es el presidente de PEM.

En 2020 se vio que la demanda de producto ecológico de huerta y fruta iba en aumento, pero la producción era insuficiente en cantidad y diversidad. Las explotaciones ecológicas que se dedican al sector hortícola son pequeñas y con poca capacidad para realizar un salto de escala. Por ello, desde APAEMA se lanzó un proyecto piloto para introducir la coordinación y planificación de la sección de huerta, permitiendo así el suministro a grandes consumidores. Incorporar una sección de productos frescos hortícolas y frutícolas en PEM permitiría mejorar la coordinación entre productores, así como el almacenaje y posterior distribución. A día de hoy, en PEM son 32 socios ganaderos y 15 de huerta. “Algunos participan en las dos secciones. La huerta es rentable y hay salida del producto”, explicaba Xisco. Incluso una famosa cadena de supermercados confía en el buen hacer de PEM y cada vez tiene más producto fresco ecológico suyo en las estanterías.

Seguimos conociendo el ecosistema APAEMA. Nofre nos contaba que “al principio no nos tomaban en serio, pero ahora participamos en alrededor de un 90 % de las reuniones de la Consellería. ¿Por qué? Pues porque tenemos a 400 operadores ecológicos socios y somos de las entidades fuertes aquí en Mallorca, por no decir la que más”. Tuvimos la suerte de conocer también a Mireia Oliver, de la bodega Can Majoral y vicepresidenta de APAEMA. Su padre fue uno de los fundadores de la asociación y, ya en ese momento, los objetivos de defensa del sector e incidencia política se incluyeron en sus estatutos. Mireia, además, confesaba que “el éxito de APAEMA es la gente que hay detrás: motivada y con ganas, con proyectos”. Hablando con Nofre, Mireia y David nos dimos cuenta de que APAEMA está formada por agricultoras, ganaderas y personas que sienten la entidad suya. APAEMA ha crecido, pero existe poca distancia entre el equipo técnico, la junta y las socias. Se organizan eventos y encuentros para generar esos vínculos; están estructurados por comisiones, en grupos de WhatsApp que buscan solucionar problemas y darle fuerza a la máquina. “El hecho de que sea tan próximo, hace que la gente se ponga la camiseta o la gorra de APAEMA, diciendo con orgullo: yo formo parte de este colectivo”, confesaba Nofre.

La rueda no para. En 2018 se lanzaron a llevar a cabo esa idea que había pasado por tantas cabezas: S’Obrador, un espacio colectivo de producción de conservas y elaborados, certificados en ecológico y con productos de las socias de APAEMA. No nos podíamos ir sin visitarlo, así que pedaleamos hasta Binissalem. Nos recibió Rosa Andreu, coordinadora del obrador. Rosa lo tiene claro: cuenta con el mejor equipo del mundo. En el obrador trabajan María del Coll y Joana Torrens, encargadas de la transformación y envasado.

Rosa nos explicó que la opción de los obradores compartidos emerge de la necesidad, porque el coste de mantener estas instalaciones a nivel individual no tiene sentido. “Es necesario agruparse como colectivo y perder este miedo. Al estar juntas tenemos más poder”, compartía Rosa. Ahora mismo tienen una gama muy amplia de recetas: mermeladas, salsas picantes, patés vegetales, salsa de tomate, pisto, pesto, turrones, productos con algarroba, garbanzos, etc.

Hay dos líneas. La primera es el servicio de transformación con marca de S’Obrador para algunos productos específicos, como son los garbanzos en conserva. El cultivo de una variedad local de garbanzos se estaba perdiendo y, gracias a embotarlos en el obrador para su comercialización se incentiva su cultivo. Y lo mismo acurre con el torró fluix, elaborado con almendra de Mallorca. S’Obrador también ofrece servicio de maquila con etiqueta propia del productor. “Aquí se transforma y el agricultor recoge un producto listo para comercializar con el registro sanitario en regla”, apuntó Rosa.

Este es el caso de Pedro Osuna, socio de APAEMA, miembro de la junta directiva y uno de los impulsores de la idea original de S’Obrador. Pedro, economista de formación, hace 9 años decidió poner en marcha Ses Terres, la explotación agraria de la familia; por supuesto en ecológico. “Estaba trabajando en la administración pública y necesitaba, literalmente, tocar tierra otra vez. Empezamos a plantar nuevos árboles, olivos y otros frutales. Desde el principio teníamos claro que queríamos hacer transformación para dar valor añadido a nuestro producto”, explicó Pedro. El mercado de productos frescos sufre una guerra de precios muy agresiva y los productores de Mallorca deben competir con las importaciones de la península, que tiene el transporte subvencionado. Con Pedro compartimos reflexiones sobre la situación del sector en la isla: “Cada vez hay más gente joven que se vincula a la agricultura. Como sociedad estamos alejándonos de la tierra, de cómo se produce, y nos deshumanizamos. Surge la necesidad de volver a los orígenes, aunque sea de manera romántica. Otra cosa es que, una vez que te acercas al campo, veas que este trabajo es duro y sacrificado; pero si lo incorporas en tu día a día, es una forma de vivir más que interesante y, seguramente, eso es lo que está sintiendo la gente que da el paso”.

Al lado de S’Obrador ha surgido un proyecto paralelo desde APAEMA el catering Ecoteca. ¿Un catering solo con producto local, ecológico y de temporada? ¡Venga ya! No nos lo podíamos creer. “El catering nació hace dos años más o menos con la idea de llegar directamente al cliente final. Es otra forma de promocionar el producto y mostrar que se puede ofrecer una comida 100 % con producto ecológico de Mallorca”. Caterings en la isla hay muchos, pero este, sin duda, lleva implícita una parte reivindicativa y política. En Mallorca solo se produce entre el 10 y el 15 % de todo lo que se consume y, con estos datos, puede parecer imposible ofrecer un catering así. Pues, desde APAEMA, lo están consiguiendo y, además, es uno de los más económicos de la isla.

Conocimos a Joan Toni Ripoll, cocinero de la Ecoteca. Estudió restauración y estuvo trabajando en diferentes restaurantes, algunos con estrellas Michelin. Ahora ha cambiado su trabajo por este catering sostenible y responsable. Joan compartió que el mundo de la cocina tiene sus claros y oscuros, y desde que está en Ecoteca se va a dormir con la conciencia tranquila: “Yo sé exactamente de dónde vienen los productos con los que cocino, y así sí que puedo defender mis platos”.

Para el acto de clausura de la ruta, que se celebraba cuatro días después de nuestra visita a Ecoteca, les encargamos el catering. Pudimos comprobar con nuestros sentidos la gran calidad de la propuesta y la enorme profesionalidad con la que nos atendieron en el acto en la Universidad. ¡Felicidades Ecoteca! “Cuando tienes productos de esta calidad no hacen falta grandes elaboraciones, solo dejar que se luzcan. Cada alimento es presentado como se merece, reconociendo el trabajo que hay detrás, en el campo”, decía orgulloso Joan.

Repasando estas líneas, parece que toda esta trayectoria ha sido un camino de rosas, pero nada más lejos de la realidad. El contexto de la isla de Mallorca no es fácil para el sector primario y la agroecología: a la presión y especulación urbanística, que buscan acaparar tierras para destinarlas al turismo, se suman el cambio climático y la lucha por el agua. Para que os hagáis una idea, Mallorca recibió aproximadamente 13,6 millones de turistas en 2025. Además, en los últimos tiempos, una nueva amenaza se cierne sobre las tierras de cultivo: los parques fotovoltaicos. La rentabilidad del alquiler de tierras para centrales fotovoltaicas está favoreciendo la ocupación del suelo rústico y poniendo en riesgo su función principal como base del sector primario. La sociedad mallorquina se ha unido en la plataforma Renovables sí, pero així no, reclamando que, ante la masiva instalación de centrales fotovoltaicas, se preserve el suelo rústico para la agricultura y la ganadería.

A pesar del contexto hostil, APAEMA sigue con fuerza. El punto clave son las personas: ser una isla de reducido tamaño facilita la cercanía y el contacto entre la gente. Generar espacios de convivencia, compartir, dar soluciones muy concretas a los problemas que surgen y la ilusión de que otro sector primario es posible han permitido crecer y consolidar la asociación. ¿Quién iba a imaginarse hace veinte años, cuando el sector de turismo parecía la única alternativa, que la producción familiar y agroecológica seguiría creciendo y teniendo cada vez más reconocimiento en la sociedad mallorquina? Una parte importante de este proceso es gracias a APAEMA. Hablando con Nofre nos decía: “Aquí intentamos hacer cotidiano lo extraordinario”. Y así está siendo. Prestad atención porque se vienen nuevos proyectos muy potentes.

Estas visitas conociendo el ecosistema APAEMA nos han llenado el alma. ¡Y todavía no hemos terminado! La próxima parada nos servirá para conocer toda la dimensión social y educativa. Como dice su eslogan: “tornam a creure foravila, volvamos a creer en el rural”.

Dos personas trabajando en el obrador de S'ObradorResponsable de APAEMA conversando en el obradorCinco personas posando frente a S'ObradorTres personas posando junto al cartel de S'ObradorReunión en la sede de APAEMATécnica de APAEMA sonriente frente a un cartel de la asociaciónDos bicicletas cargadas frente a S'ObradorTres personas junto al cartel de APAEMA frente a una puerta verdeRebaño de ovejas pastando bajo los árbolesOvejas pastando en primer planoProductor de Pagesos Ecològics de Mallorca en su finca