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6 de febrero de 2026, Blanca Dona, Ibiza

LA UNIÓN HACE LA FUERZA

En nuestra siguiente visita en la isla nos acercamos a un proyecto colaborativo –de los que nos gustan, de los que muestran que la unión hace la fuerza–: Ecofeixes y Agroeivissa. La historia de Ecofeixes empieza con un grupo de personas jóvenes que, o bien estaban ya aquí, o bien volvían a la isla. La mayoría venían de mundos diferentes y con formaciones académicas diversas, aunque con algo en común: querían trabajar la tierra. María Cardona, productora ecológica y actual secretaria de la cooperativa, nos explicó que “en algunos casos habían heredado o tenían cerca tierras de sus familias que estaban abandonadas y que querían recuperar. Tenían mucha ilusión, poca experiencia y sobre todo muchas ganas de aprender”. Josan Aguiló, expresidente de Ecofeixes, vicepresidente de Agroeivissa y representante de la sección ecológica, añadió: “A partir de aquí, desde APAEEF se promovió la creación de una cooperativa de productores para cubrir la necesidad de comercialización.

Así, en 2013, nació Ecofeixes para promover la oferta de producto ecológico local y mejorar su acceso”. Empezaron catorce fincas. Sonia Torres, una de las cofundadoras, asumió la responsabilidad de llevar la gerencia gracias a su experiencia laboral y académica en contabilidad y finanzas. También contaban con Borja Camí como técnico agrícola que les ayudaba en la planificación y seguimiento de los cultivos. “La cooperativa empezó con comercialización conjunta a través del sistema de cestas cerradas que servían directamente a los consumidores”, explicó Josan. Su propósito era que todas las tierras de cultivo de la isla fueran cultivadas en ecológico y que todos los residentes de la isla tuvieran acceso a alimentos saludables y sostenibles. Gracias al apoyo del Leader Ibiza y Formentera consiguieron la cesión de un local de la mancomunidad donde abrieron una tienda para la venta de sus productos. Ese local estaba en el mismo espacio que las instalaciones del matadero municipal y de Agroeivissa, cooperativa de producción convencional. La tienda se inauguró en 2022. Los primeros años fueron de mucho trabajo, acondicionando y adaptando el lugar, haciendo turnos de cara al público y aprovechando al máximo el pequeño espacio del que disponían. El proyecto avanzaba, cada vez eran más conocidos y la gente iba a comprar.

Fueron creciendo y consolidándose y vieron que querían profesionalizarse más. Había una disyuntiva. “En un momento dado, hubo un debate interno en la cooperativa sobre el modelo de profesionalización: ¿Era mejor especializarse en menos cultivos con más volumen, o mantener la diversidad de producción de cada productor?”, compartió Josan. Esta discusión tenía implicaciones en los canales de venta; la diversidad favorecía más la venta directa, mientras que la especialización requería otros canales de comercialización. Esta era una conversación recurrente dentro de la cooperativa.

El Consell Insular d’Eivissa, por su lado, preocupado por el futuro del sector y del producto local, vio la necesidad de que el sector, tanto ecológico como convencional, se formara para superar las dificultades que pudiesen surgir. “Organizaron formaciones conjuntas que incluían visitas a proyectos de otros territorios que sirvieron, también, para que productores ecológicos y convencionales nos conociéramos más”, contaba María. “A raíz de estas formaciones, nos dimos cuenta de que compartíamos muchas problemáticas y podíamos aprender los unos de los otros”, añadió Josan.

La historia de Agroeivissa tiene más recorrido. Se fundó en 1999, cuando un grupo de agricultores vio la necesidad de centralizar la producción y abrir un punto de comercialización para facilitar la distribución. Al inicio eran entre 28 y 30 socios. El perfil de los componentes de esta cooperativa se corresponde con el de explotaciones agrícolas en manejo convencional, con un enfoque profesional y volumen de producción elevado. Se centraban especialmente en cultivos de verano: la famosa sandía a rayas (con pepitas muy grandes), el melón eriçó y la reconocida patata de Ibiza –de piel roja, carne amarilla y buena para cocer y freír– y, por supuesto, los tomates. Estos siguen siendo los cultivos principales, lo que llaman sus cultivos estrella, que complementan con otros también demandados: berenjena, pimientos, calabacín etc.

El consumo en Ibiza está muy marcado por la temporada de verano, que es cuando aumenta la demanda de producto. “El pistoletazo de salida de la temporada lo marca la apertura y cierre de las discotecas”, explicó Sheila Gor, actual gerente de Agroeivissa. Inicialmente se enfocaron en la venta a mercados mayoristas y detallistas: hostelería, restauración, distribuidoras y pequeñas tiendas. Con los años han evolucionado hacia la venta directa al consumidor final. En el año 2008 se trasladaron al polígono en el que se encuentran actualmente, en un terreno cedido por la mancomunidad y una nave construida por el Consell d’Eivissa. Los primeros años trabajaron mucho por dotar de instalaciones a estas naves: línea de envasado, furgonetas, toros, etc.

Sheila siguió contándonos: “Hace unos años ya nos dimos cuenta de que Agroeivissa estaba enfrentando un problema de relevo generacional muy serio. Los agricultores veían que muchos se iban a jubilar en cinco o seis años y pensaban: ¿qué va a pasar con la cooperativa?”. A raíz de conocerse, en las diferentes formaciones del Consell, se dieron cuenta de que tenían objetivos comunes con Ecofeixes. lJosan añadió que “Ecofeixes tenía juventud, ilusión y necesitaba una estructura sólida. Agroeivissa la tenía, además de experiencia. Cuando tú eres pequeño, todo cuesta más. Aquí ya hay una estructura, un renombre.”. Y así es como, en 2024, llegó la unión de Agroeivissa y Ecofeixes en una única cooperativa en la que tienen dos líneas: convencional y ecológico. Actualmente hay dieciséis socios de cultivo convencional y nueve de ecológico. “El proceso de fusión no ha sido fácil, pero ha sido muy enriquecedor. Ecofeixes ha aportado personas jóvenes, nuevos conocimientos, redes sociales e ideas frescas. Agroeivissa ha aportado la experiencia, el saber hacer y canales de venta ya consolidados como mayoristas y hostelería”, compartió Sheila, a lo que María complementó: “Seguimos manteniendo la tienda directa de Ecofeixes, donde se diferencian productos eco y convencionales”.

El proceso avanza, poco a poco y con fuerza. En su funcionamiento habitual, celebran la asamblea general para tomar decisiones estratégicas y las reuniones de planificación de cultivos en invierno y en verano. En estas reuniones se distribuyen las plantaciones de los productos estrella y los complementarios para cada finca. También se marcan los objetivos de venta. “Porque al final el mercado marca el camino y los productos que se han de vender. El cliente es quien decide lo que quiere. Los socios llegan a estas reuniones con los números hechos de casa de cara al reparto; hay que ir con tacto y marcar topes de producción para asegurar que todo se pueda vender”, explicó Sheila. Para las planificaciones, Agroeivissa tiene un histórico de venta que permite al técnico y a la gerencia ajustar y afinar muy bien el trabajo. Al final de la campaña se hace una revisión de rendimiento por planta para evaluar cómo ha ido para cada agricultor y cada cultivo de cara a la planificación del año siguiente. Aunque se hayan unido, la comercialización no es sencilla. “Es un tira y afloja. Para muchos productos el precio de venta se marca desde fuera de las islas y es muy, muy difícil competir en precio. El cliente está dispuesto a pagar un poco más por el producto local, pero no mucho más”, nos contó Sheila. Además, nos explicó que la venta directa aumentó después de la pandemia casi un 300 %. «Con la pandemia los consumidores empezaron a mirar muy, pero que muy bien el origen de los productos, descubriendo que en la isla también se producen frutas y verduras de calidad. Consumir productos locales (km 0) beneficia a la economía local, al medio ambiente y a la salud. Apoya a agricultores cercanos, reduce drásticamente las emisiones de CO2 al disminuir el transporte y ofrece alimentos más frescos, sabrosos y nutritivos porque respetan la temporada y se recolectan en su punto óptimo de maduración».

Visitamos las fincas de Josan y María, productores ecológicos, y nos quedamos con la pena por no visitar alguna de cultivo en convencional. Josan llegó a la agricultura porque tenía claro que quería dedicar su tiempo a algo que le permitiera estar al aire libre y en contacto con la naturaleza. Conoció Ecofeixes y empezó a trabajar en la cooperativa. Posteriormente, se incorporó a un proyecto del Grupo de Acción Local en el centro Can Marines, participando en acciones de experimentación y recuperación de semillas de variedades tradicionales de la Isla. Su familia política le ofreció poder cultivar sus tierras: ¡qué afortunado! Y ahí sigue, en una finca preciosa de más de dos hectáreas, donde ha hecho inversiones, sobre todo en maquinaria. Cerca de donde cultiva Josan está la finca de María. Ella era administrativa y, hace cuatro años, comenzó este proyecto familiar junto a su marido. Como ella dice, empezó de menos cero. Ha sido un camino muy complejo y transitado con mucho esfuerzo. Lleva poquito tiempo y la energía puesta en la finca ha sido enorme, pero le compensa. “Por las mañanas, en la huerta, cuando veo amanecer, se para el tiempo y no quiero estar en otro lugar. O cuando un cliente va a la tienda, viene y te dice: Es que este tomate sabe a tomate. ¿Este tomate de quién es? preguntan. Eso también emociona».

Esta experiencia de unión en una cooperativa de productores convencionales y ecológicos no es habitual. El camino conjunto hace que intercambien conocimientos, aunque el enfoque sea distinto. “Nos hemos dado cuenta de que, aunque las técnicas sean diferentes, compartir hace que nos entendamos mejor. Se trata de conocerse, entenderse y respetarse. A nivel institucional hay mucho más reconocimiento ahora. La unión nos da más peso”, recalcó Josan. “Parece una tontería, pero se crea una red. Yo te ayudo, tú me ayudas. Nos conocemos. Nos respetamos. Es como si fuéramos una gran finca”, añadió María.

Nos alegra ver cómo la agricultura familiar y de pequeña escala, sea convencional o ecológica, encuentra formas de acercarse, entenderse y fortalecerse mutuamente. Esta alianza demuestra que cooperar es clave para resistir en un territorio como este, que afronta grandes desafíos. Ahora bien, no podemos olvidar que la producción ecológica sigue en clara desventaja por su menor volumen y por las dinámicas del mercado. Por eso, es fundamental que se reconozca y valore su contribución diferencial: no solo produce alimentos, sino también salud, biodiversidad, suelos vivos y futuro. Deseamos que el camino recorrido por Ecofeixes no se diluya, sino que sirva como base firme sobre la que construir un modelo agroalimentario más justo, sano y sostenible para Ibiza.

Cuatro personas posando en un campo de cultivoGrupo con el cartel de Ecofeixes y AgroeivissaGrupo conversando a la entrada de la tienda de AgroeivissaColiflores en primer plano en la tienda de la cooperativaPersonas trabajando en un campo de cultivo con flores amarillasProductora sonriente frente al campoTres personas y un perro en una huerta de colesAlmacén de la cooperativa con cajas de naranjasTres personas en una reunión alrededor de una mesaProductor en la tienda con fruta y verduraCartel de finca socia de Ecofeixes junto a un campo