27 de febrero de 2026, Palma, Mallorca
MARES QUE UNEN FUERZAS
Era de madrugada, todavía de noche, cuando cogimos nuestras bicis para bajar hasta el puerto de Palma. Nos habían convocado a las cinco de la mañana en la Lonja y no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar. Nos imaginábamos gritos, prisas… y no, nada que ver. Nos encontramos una nave organizada, con unas gradas donde quienes compran observaban con atención el producto. Un sonido, “bip, bip”, se repetía cada poco. Vimos que las personas tenían un mando pequeño con un botón rojo para hacer efectiva su compra. En el centro, una cinta transportaba el pescado en bandejas, y unas pantallas proyectaban fotos de las especies y la información necesaria para comprar (tipo de pescado o marisco, peso, barca, arte de pesca). Y en estas pantallas quedaba reflejada la puja, que era a la baja: comienza un precio y va bajando hasta que suena un “bip”, alguien da al botoncito y se queda con ese lote.
En la lonja de Palma se centraliza la venta del pescado de toda la isla. Es una lonja muy bien organizada y pensada para que todos los barcos tengan las mismas oportunidades. Pedro, presidente de OPMallorcaMar, nos contaba: “Para ser todos iguales hacemos la subasta de madrugada. El pescado llega el día anterior, a la hora que sea, desde cualquier punto de la isla”. Era la primera vez que nos acercábamos al sector pesquero. El mar balear es uno de los mejor conservados del Mediterráneo: un 40 % de sus aguas interiores está bajo protección, además de contar con doce reservas marinas que favorecen la recuperación de especies, multiplicando su cantidad y tamaño. La flota es pequeña: 223 embarcaciones de artes menores y 28 de arrastre, con unos 460 pescadores. No todas las artes tienen el mismo impacto ambiental: el arrastre es la modalidad más intensiva. Sin embargo, es el arrastre el arte que aporta cerca del 70 % del peso de las capturas locales. En Baleares, solo el 15 % del pescado consumido procede de sus propias aguas.
Esa mañana, en la lonja, estuvimos con Pedro Mercant, presidente de OPMallorcaMar, la Organización de Productores Pesqueros de la isla de Mallorca fundada en 2002. No teníamos ni idea de qué era este tipo de organización y nos dimos cuenta de que “es como una cooperativa. La OP abarca desde calendarios de paradas, reducción de cupos y gestión de ayudas, hasta la representación de los propietarios de los barcos y la participación en actividades de promoción del producto del mar. Al final la pesca es un negocio”, nos explicó Pedro. Las OPP son una herramienta para garantizar la renta de los productores del sector y la OPMallorcaMar es la número 58 en la Unión Europea. Esta OP es también la que gestiona la lonja de Palma y la marca colectiva Millorquín. Desde que se fundó la OPMallorcaMar, la subasta electrónica en la lonja es a la baja, siguiendo el sistema holandés. En la actualidad, se subastan unas 700 cajas por hora en una subasta que arranca a las 04:30 h. La OP se encarga también de controlar los días de parada de los barcos: en el sector pesquero los barcos tienen un límite entre 140 y 190 días al año, aproximadamente, para poder salir a la mar. En la pandemia las limitaciones aumentaron y, en Mallorca, los barcos llegaron a trabajar solo dos días por semana, distribuyendo los esfuerzos entre todos. La experiencia fue muy positiva y aprendieron que querían trabajar menos. Se dieron cuenta de que podían conseguir el mismo rendimiento económico saliendo menos días a pescar y, a su vez, proteger los caladeros. “Yo lo que quiero es vender el producto a unos precios que me permitan ir al mar un día sí y un día no. Porque eso es bueno para todos”, explicó Pedro.
En un territorio insular el sector pesquero es clave, no solo en la alimentación, sino también porque forma parte esencial de la cultura. Cuando realizamos el proceso participativo con las entidades de Mallorca lo tuvieron claro, no podíamos dejar fuera la pesca. Eligieron que visitásemos la Aliança Calant Xarxes por su trabajo con todo el sector pesquero de Baleares. Calant Xarxes es una Aliança de distintas ONG’s que busca mejorar la sostenibilidad de las pesquerías, colaborando con pescadores y otros actores de la cadena de valor. La Aliança trabaja para impulsar una oferta sostenible en las islas Baleares, promover un consumo responsable de pescado local, trazable y contribuir a mitigar la pesca ilegal.
Estuvimos con Elisa Martínez, la coordinadora de la Aliança, quien nos explicó cómo “en el año 2020, la Fundación Marilles, Mallorca Preservation, Menorca Preservation, Ibiza Preservation, The Conservation Collective y Blue Marine Foundation se unieron para elaborar un diagnóstico sobre cuál era el estado de la pesca ilegal en las Islas Baleares y buscar posibles soluciones”. Con este estudio se dieron cuenta de que, efectivamente, la pesca ilegal era una realidad y que pese a concentrarse en un grupo reducido, generaba un gran impacto tanto en la pesca como en la comercialización fraudulenta de productos del mar. Con estos resultados, entendieron que para poder generar los cambios deseados era necesario enfocarse en toda la cadena de valor: pescadores, pescaderías, restaurantes, consumidores, etc. “Desde ese prisma fuimos desarrollando un plan de acción coordinado para buscar sinergias entre organizaciones y definir acciones concretas que permitieran mejorar la sostenibilidad de las pesquerías y apoyar a los pescadores de las Islas Baleares”, explicó Elisa.
Lo primero fue acudir al sector pesquero y entender en profundidad sus desafíos. “Antes de imponer acciones de conservación o controles para disminuir la pesca ilegal, lo que hicimos fue escucharlos, ver qué es lo que necesitaban, preguntar qué existía y, a partir de ahí, identificarlo y ponerlo en valor”. En 2023 se consolidó la Aliança y, a partir de ahí, se centró en aquello que funcionaba, desarrollando un espacio de diálogo y acción que permitiera comenzar a generar el cambio deseado.
Se plantearon cuatro objetivos: 1) impulsar una oferta pesquera sostenible en las Islas Baleares, poniendo en valor el producto pesquero local a través del fortalecimiento de las marcas colectivas de productos del mar existentes –como Millorquín en Mallorca y Peix Nostrum en Ibiza– y apoyando el desarrollo de nuevas marcas colectivas en Menorca y Formentera; 2) fomentar un consumo responsable de productos del mar balear, trazables y legales, a través de herramientas divulgativas y formativas dirigidas a consumidores, restauración y canales de comercialización; 3) contribuir a la mitigación de la pesca ilegal mediante la colaboración con los distintos actores de la cadena de valor de los productos del mar balear, y la promoción de buenas prácticas de consumo y control; 4) fomentar la cooperación, el intercambio de conocimiento y la generación de sinergias entre los miembros de la Aliança y otras organizaciones afines, en favor de un sector pesquero balear sostenible desde una perspectiva medioambiental y socioeconómica.
Elisa fue explicándonos con calma cada uno de los objetivos. “El primero es fortalecer una oferta de productos del mar local y sostenible. Para ello, trabajamos con los pescadores para identificar las marcas colectivas que ya existen y, también, apoyar la creación de nuevas marcas colectivas en Menorca y Formentera”. En Baleares hay dos marcas: Peix Nostrum en Ibiza y Millorquín en Mallorca, y tuvimos la suerte de conocer a sus dos representantes. En Ibiza, Toni Tur, conocido como Blai, nos explicó la historia: “En el año 2008 decidimos unirnos para crear esta marca como distintivo para garantizar que el pescado es de Ibiza y que no han transcurrido más de cuatro horas desde su captura hasta su llegada a la lonja”. Un trabajo pionero en el que la flota artesanal de las dos Cofradías de Pescadores, la de Eivissa y la de Sant Antoni, se pusieron de acuerdo. “Todo esto surge porque en el mercado se mezclaba el pescado de fuera con el de aquí y la gente no lo podía diferenciar”, remarcó Blai. Con esta misma idea, en el año 2020, surgió la marca Millorquín: el millor peix y marisc d´aquí, procedentes de la pesca costera y artesanal; algunos capturados con métodos tradicionales y mediante prácticas de pesca sostenible en los caladeros que circundan la isla de Mallorca. Embarcaciones, restaurantes, pescaderías y grandes superficies se pueden adherir a esta marca. Pedro, presidente de OPMallorcaMar, nos dijo: “tenemos un producto excepcional y debemos asegurarnos de que la gente lo sabe y les llega con un grado máximo de frescura y calidad”. Elisa, orgullosa, nos contaba que “estas marcas no son solo una imagen bonita; detrás de Peix Nostrum y Millorquín hay trazabilidad y control de calidad. Desde la Aliança queremos incorporar criterios de sostenibilidad en el reglamento de uso de las marcas, para que se reconozcan los esfuerzos que realizan los pescadores para minimizar los impactos en el medio marino”.
El segundo objetivo de Calant Xarxes busca generar información para que el consumidor pueda tomar decisiones informadas que contribuyan a mitigar las problemáticas relacionadas con la pesca. Para ello, junto al OBSAM-IME, desarrolló la Guía de consumo sostenible de pescado y marisco de las Islas Baleares. Esta guía es una herramienta para conocer los diferentes productos pesqueros disponibles en las islas: la sostenibilidad pesquera comienza en nuestros platos. Elisa nos explicó: “Proponemos empoderar al consumidor con información clara y fiable para diversificar el consumo hacia especies menos conocidas, reduciendo así la presión sobre las más vulnerables. La metodología utilizada es replicable en otros territorios costeros”. Además, actualmente están trabajando con restaurantes y pescaderías que adquieren estos productos. Tienen previsto publicar en su página web un directorio y mapa que dé visibilidad a aquellos establecimientos comprometidos, que han firmado el Manifiesto de consumo responsable de productos del Mar Balear.
Nos contó que los avances, desde un principio hasta ahora, son significativos. Escuchar al sector para entender en profundidad cuáles eran sus retos e identificar lo que ya existía fue el primer elemento clave. A partir de ahí, La Aliança ha establecido acuerdos de colaboración con organizaciones que representan a más del 70 % de los pescadores de las Islas Baleares, manteniendo un trabajo continuo con el conjunto del sector, instituciones del Govern de les Illes Balears y ONGs miembros presentes en todo el territorio Balear. En este marco, junto a OPMallorcaMar, se han desarrollado ocho talleres para cofradías a los que han asistido más de 50 pescadores, logrando la certificación Millorquín para un 30 % de las embarcaciones de la flota de Mallorca. En Ibiza, se ha reforzado la trazabilidad del producto, fortaleciendo la marca colectiva Peix Nostrum. Asimismo, se han impulsado acciones de divulgación y formación, como la participación en la I Jornada de Pesca Sostenible de Palma, el Taller de Pesca Sostenible y Gastronomía del Foro Marino de Ibiza y Formentera 2025 y el taller sobre marcas colectivas en Menorca; además, se han distribuido más de 5000 guías impresas de consumo sostenible, disponibles también gratuitamente en tres idiomas en la web de la Aliança.
Por otro lado, se cuenta con agentes legitimados: la Fundación Marilles dentro del sector pesquero; Menorca Preservation, Ibiza Preservation y Mallorca Preservation como agentes en cada una de las islas; y Conservation Collective a nivel Internacional. Desde la creación de la Aliança, se ha ido avanzando poco a poco, buscando los puntos en común y el equilibrio entre conservación y mantenimiento de la actividad pesquera. No es habitual encontrar en una misma mesa a entidades centradas en la conservación y a representantes del sector primario. Nos recuerda a Custodia Agraria en Menorca y nos alegra ver cómo las fuerzas se unen para avanzar hacia el futuro y la sostenibilidad de los territorios. Pedro reflexionaba: “Al pescador hay que convencerlo con datos y los científicos ayudan mucho en esto”. Elisa, además, añadía: “La flota pesquera balear incorpora prácticas pioneras alineadas con la sostenibilidad. Esto genera el potencial necesario para poder convertirse en un referente en conservación marina. Sin embargo, aún quedan desafíos por resolver”. Se está trabajando en el empoderamiento del sector pesquero para que realmente sienta que no está solo en esto.
Con OPMallorcaMar y Peix Nostrum hablamos también de los retos que tiene el sector. Uno de los principales es el cambio de hábitos de consumo: “La gente ya no cocina en casa como antaño. Se buscan, principalmente, pescados comerciales de alto valor. Y con los restaurantes pasa algo parecido”, reflexionaba Blai. Utilizar pescados más económicos no es difícil: preparar un caldo de pescado y guardarlo para distintas recetas, o un guiso sencillo, es una gran manera de alimentarnos y cuidar el mar. Viendo esta problemática, desde Peix Nostrum editaron el libro Peix Sí!, con el apoyo del Consell Insular d’Eivissa. En este libro se recogen recetas tradicionales para cocinar con especies como el salmonete, el gató, la sepia, el pulpo, la morena, el gerret o el sorell, variedades muy comunes en la gastronomía balear. ¡Todo un gran acierto este recetario! En este aspecto, Pedro y Blai nos decían que es muy importante cuidar los mercados municipales y las pescaderías, porque son quienes tratan directamente con la clientela. Son esos comercios los que tienen la oportunidad de educar e informar a los consumidores.
Otro gran reto es la cogestión. Algunas veces las normativas que controlan el sector se definen sin contar con las personas que están día a día en el mar y que viven de él. “Con el Gobierno Balear tenemos un trato directo y todo va muy bien, pero con lo que viene de la Unión Europea estás vendido, porque no sabemos en qué momento nos van a aplicar una normativa alejada de nuestra realidad”, nos contó Blai. Por ejemplo, para definir las reservas marinas de las Islas Baleares se contó con la participación del sector. Las reservas marinas son figuras de protección mediante las cuales se regulan los usos y la explotación del medio marino para incrementar la regeneración natural de los recursos y conservar los ecosistemas marinos más representativos. En estas islas hay doce.
Uno de los retos más importantes es el relevo generacional para asegurar la continuidad e incorporar más personas al sector. Esta reflexión también fue compartida por Cisco, de la Cofradía de Pescadores de Ciudadela. Mejorar la formación y promoción de la pesca como una actividad profesional es una tarea en la que se deben poner muchos esfuerzos. Con este objetivo, desde la Federació Balear de Confraries de Pescadors han publicado un folleto con la información necesaria para comenzar en esta profesión. En muchas ocasiones, ser pescador viene de familia, aunque hay excepciones. Blai, por ejemplo, nos contó orgulloso: “Yo era aficionado a la pesca, me ha gustado toda la vida y, al final, de lo que era mi afición, hice mi vida profesional”. Ser pescador es una manera de estar en el mundo. Con todos los que hablamos repitieron la palabra libertad y contacto con la fuerza del mar. Pedro, por ejemplo, lo definió como el mejor oficio del mundo. Además, pensaba que “cuando se habla de relevo generacional no es solo la profesión, sino que también debemos poner en valor el carácter cultural y la importancia tradicional de la pesca en la cultura mediterránea”.
Todo un mundo nuevo se nos abrió conociendo de cerca la pesca y todo lo que la rodea. Elisa nos dejó con un mensaje: “Todos tenemos un rol a la hora de conservar el mar balear. Tus decisiones de consumo tienen un impacto directo en la conservación y, también, en la viabilidad económica y social del sector pesquero. Así que apoyemos a los pescadores de la isla; elijamos y diversifiquemos nuestro consumo hacia especies menos vulnerables y, con ello, mantengamos un recurso que es fundamental para esta y futuras generaciones”.












