19 de febrero de 2026, Formentera
EL FUTURO ES RURAL Y LOCAL
Nuestro siguiente destino sería Formentera. Media hora de ferry nos llevó con nuestras bicis hasta esta isla. Recorrerla a pedales es un auténtico placer, ya que multitud de ciclovías conectan las distintas localidades y rincones para poder llegar gozando con todos los sentidos. Pau, de Taller de Musiques, nos presentó la plataforma en la que se pueden encontrar estas rutas verdes. Quedamos a comer con él en el Cap de Barbaria, un lugar emblemático de la isla que, con su faro, ha aparecido en películas y spots publicitarios. Estábamos en el punto más meridional de todas las islas Baleares, el punto geográfico más cercano a las costas africanas.
Formentera nos recordó un poco a Menorca por la orografía más llana, por las pequeñas parcelas y porque en esta isla se está dando mucho peso al sector primario: agricultura, ganadería y pesca. Si venís a Formentera, no dejéis de consultar la web de Formentera amb molt de gust, una marca impulsada por el área del sector primario del Consell de Formentera y que la PIMEF, en colaboración con el Consell, destina a difundir los productos agroalimentarios y pesqueros, así como la cultura gastronómica de la isla. Esta iniciativa nos recuerda a la AgroXerxa menorquina. Todo esto no ocurre de la noche a la mañana: es fruto de mucho trabajo y muchos años.
Estuvimos con Belén Palerm, consellera d’Igualtat, Participació Ciutadana i Sector Primari, con Susana Burgos y con Sergio Jiménez, técnicos que trabajan en esta área del Consell. Belén empezó explicando que “hablar hoy del sector primario en Formentera es hablar de nuestro paisaje, de nuestra identidad y también de nuestro futuro. El campo y la pesca son los que mantienen vivos el territorio”. En el año 2007, Formentera pasó de tener solo atribuciones municipales a disponer de un Consell insular propio. Susana nos contó que “con este cambio se empezó a analizar cuáles eran las necesidades de la isla en su globalidad. Se vio la necesidad de reactivar el campo: el sector lo pedía. Hasta los años 90, en la isla había dos cooperativas, pero en ese momento (2007) ya no estaban activas”. Comenzaron un trabajo intenso de investigación y de campo para recabar toda la información y poder fusionarlas en una: La Cooperativa del Campo de Formentera. Esto se logró en 2010. “El Consell decidió construir una nave en un terreno propio, cederlo a la cooperativa y montar desde cero todo lo necesario: maquinaria, infraestructura, etc.”, detalló Susana. ¡Qué gran compromiso de la administración por apoyar al sector primario! “Es que el sector primario es vital para la isla, es equilibrio ambiental, es cultura, es paisaje, es historia, es futuro. Sin sector primario Formentera perdería una parte esencial de sí misma”, puntualizó Belén.
La agricultura de Formentera es mayoritariamente de secano, adaptada a un territorio con poca agua y una elevada salinidad. Los cultivos principales son cereales (trigo xeixa variedad tradicional, avena, centeno) y viñedo. Esta es una de las pocas regiones vitícolas del mundo que escapó a la plaga de la filoxera en el siglo XIX gracias a su aislamiento geográfico. Esto permite cultivar en suelos arenosos vides en pie franco (sin injertos), preservando variedades autóctonas como Monastrell y Fogoneu. Además, se están haciendo bastantes plantaciones de olivo.
Sergio nos puso en contexto: “Tened en cuenta que la mayor parte de las explotaciones son para autoconsumo o para complementar la economía familiar. Mucha de la producción de cereales y forrajes se usa para la ganadería de la isla y también hay quienes utilizan su producción de hortícolas, olivos y frutales para sus negocios de restauración”. En Formentera hay una gran tradición de criar animales para autoconsumo, cultivar la tierra y comer de ella. Además, es un territorio con gran valor: “el 21 % de la superficie de cultivo está certificada en ecológico. El objetivo para el año 2030 en la UE es llegar al 25 % y nosotros estamos ya cerca”, detalló Sergio. ¡Gran trabajo!
En 2015, con la cooperativa ya en marcha, comenzó el proyecto Cens de Terres de Cultiu. Una iniciativa que permite volver a poner en activo aquellas tierras abandonadas. Esta propuesta consiste en que el propietario cede su terreno y es la cooperativa quien se encarga de la gestión integral: labrar, sembrar, cosechar y también comercializar la producción, siempre que el propietario quiera. “Hay un feedback, hay un tú a tú. Al final la propiedad está mantenida y la cooperativa tiene los campos para la siembra. Es un win-win, al final ganan las dos partes”, matizó Susana. Sin duda, nos recuerda al Banc de Terres de APAEEF.
Fuimos a conocer la cooperativa en persona y nos recibió Juan Antonio Yern, su gerente. Nos contó que “a día de hoy somos casi 500 socios y, con el censo de tierras, gestionamos más de 300 ha, todo certificado en ecológico o en reconversión”. Para entrar a formar parte del censo de tierras, en primer lugar, se evalúa la finca para ver si es apta o no para el cultivo. En caso afirmativo, es requisito que la persona propietaria se haga socia de la cooperativa. “Tendremos un centenar de propietarios que han cedido las fincas, y lo mínimo normalmente son cinco años de contrato que suelen prorrogarse”, nos explicó. Esta gestión conjunta de las tierras hace que todo sea más eficiente: permite que se almacene y se procese la cosecha, unifica el punto de venta y facilita la distribución del producto. Pero la cooperativa no se queda solo aquí; dentro de las instalaciones tienen una seleccionadora de grano, un molino de piedra y, para la próxima cosecha de olivas, estará inaugurada la almazara. Todo esto se pudo llevar a cabo gracias a la implicación del Consell de Formentera mediante la firma de convenios.
Nos sorprendió mucho esta colaboración tan estrecha entre la administración y el sector primario. “Esto al final se creó para dar servicio al pueblo de Formentera”, explicó Juan Antonio. De esta manera, las acciones no solo revierten en el sector primario, sino también en la propia población local. La harina del trigo xeixa se utiliza en las panaderías y se puede encontrar en las tiendas locales. Por otro lado, mucha de la harina de cebada se utiliza para alimentar a los cerdos que se crían para la matanza, un ritual de invierno que reúne a familiares y amistades para el sacrificio y la elaboración artesanal de embutidos. Además, el porc negre pitius, especialmente reconocido en Formentera, es una raza autóctona de las Pitiusas, estrechamente emparentada con el cerdo negro mallorquín, pero con características propias, incluyendo un color más oscuro.
Otra delicia típica de la gastronomía formenterana es el valorado Peix Sec. Hablamos con Inés Sánchez, que dirige una pequeña empresa familiar dedicada a su producción. “El peix sec es una tradición arraigada en la isla de Formentera, un producto artesanal que se elabora con pescados cartilaginosos; se salan y se secan al sol, y después se conservan en aceite de oliva”. El peix sec es el ingrediente fundamental de la ensalada payesa local. En la web de Formentera amb molt de gust podéis encontrar la receta. ¡Mmm, qué delicia! Por supuesto, probamos este manjar: un sabor intenso que refleja la tradición marinera de este territorio.
Y es que, en Formentera, la pesca tiene gran fuerza y vitalidad. La Cofradía de Pescadores de Formentera está formada por unas 30 personas, con una flota principalmente de artes menores y dos embarcaciones de pesca de arrastre. Nos sorprendió el interés que tienen varios jóvenes dispuestos a coger el relevo: valoran este oficio y quieren seguir dedicándose a esto, viviendo del mar y protegiéndolo. La cofradía y el Consell de Formentera forman parte de la Mesa de Custodia Marina y del grupo promotor. Xisco Sobrado, del GEN GOB (Grupo Estudios de la Naturaleza y Grupo Ornitológico Balear), nos explicó que la Mesa de Custodia Marina “es la continuación de un proceso que iniciamos en 2013 para atender la necesidad de involucrar a diferentes actores vinculados a la conservación y preservación del medio marino”. Se organizaron diferentes jornadas, sobre todo enfocadas en dos temáticas: una sobre la Red Natura 2000 y otra de las reservas marinas. “Una reserva marina es una figura de gestión de los recursos pesqueros, donde hay una regulación en torno a lo que puedes o no puedes hacer”, explicó Xisco.
Se convocó a la administración, al sector científico, al sector pesquero, a centros de buceo, al sector náutico y a entidades de conservación y ambientalistas. “La Red Natura 2000 no tenía ningún órgano donde se pudiera evaluar el seguimiento del plan de gestión; entonces, propusimos poner en marcha un proyecto piloto en Formentera: la Mesa de Custodia Marina de Formentera”. El GEN-GOB y la Sociedad para el Desarrollo de las Comunidades Costeras (SOLDECOCOS) firmaron un acuerdo de custodia marina con el Govern Balear para dinamizar esta mesa: crearla y convocarla periódicamente. “La idea es que este espacio sirviera para ver cómo se estaban implementando las medidas y cómo funcionaba la gobernanza participativa, si daba resultado o no”. Convocan dos foros anuales, encuentros en los que se muestran los avances y se realizan ponencias científicas sobre temas de interés. Este modelo está dentro del proyecto Life intermares como una prueba piloto en procesos de gobernanza para avanzar hacia la gestión eficaz, incluyendo ciencia y participación como herramientas. Con el trabajo de la mesa de custodia, se ha redactado un código de buenas prácticas y se han identificado medidas para disminuir el impacto de la pesca en los hábitats sensibles.
Desde el área marina del GEN-GOB también trabajan en otra línea muy sensible: la Posidonia. Las acumulaciones de Posidonia oceánica son grandes captadoras de CO2 y parte de la singularidad de estas costas. La pradera de posidonia que se encuentra entre Ibiza y Formentera es el ser vivo más longevo del planeta, una gran aliada contra el cambio climático. La Posidonia oceánica es un organismo con un crecimiento muy lento y cualquier impacto sobre ella tiene unos efectos nefastos en su desarrollo. “Este proyecto nace en 2014, cuando hicimos un estudio en diferentes calas y bahías utilizadas como fondeaderos naturales. Hay muchas embarcaciones que fondean ahí en verano mediante ancla y los llamados muertos”. Y es que, entre las amenazas más graves para la posidonia está el amarre de barcos que la barre con sus anclas y cadenas.
Todo esto es más trascendente en la época estival cuando las embarcaciones de recreo se multiplican en estas costas. “Con esta frecuentación en verano, documentamos el impacto sobre las praderas de Posidonia oceánica y presentamos un informe. Así se empezó a hacer el esbozo del decreto de Posidonia, una legislación que pone un marco normativo más claro, sobre todo enfocado al fondeo, con un sistema de boyas de bajo impacto”. Desgraciadamente han pasado ya varios años y esta legislación todavía no ha sido aplicada. Esta no es la única amenaza que tiene la Posidonia: la mala calidad del agua y los efectos del cambio climático también lo son. Como ya nos comentaron en Rafal Trobat, el sistema de depuración de aguas en Ibiza está colapsado, sobre todo en temporada alta, y los vertidos contaminados llegan directamente al mar. A esto se suman las aguas grises de las embarcaciones. Además, con temperaturas del mar superiores a 28ºC, las praderas de Posidonia sufren. ¡Y la situación es crítica! Por ejemplo, en el verano de 2023, en la zona de Talamanca, se superó esa temperatura durante unos 50 días.
Estos datos nos trasladan de manera muy clara la necesidad de reestructuración y decrecimiento del turismo en las Pitiusas, sobre todo en Ibiza. Preguntando a Xisco sobre cómo podemos compatibilizar las actividades económicas con la preservación de la naturaleza, él reflexionó: “No es una disyuntiva; si no tenemos una naturaleza bien conservada, con unos ecosistemas funcionales, no tendremos actividades económicas, ni turismo que venga y nos visite. Entendemos que es imprescindible acomodar las actividades turísticas a lo que la naturaleza nos puede ofrecer”. Y en Formentera lo tienen también claro: para su futuro necesitan pagesia, ramaderia y pesca activa. Compatibilizar naturaleza, turismo y sector primario es posible y no es solo economía, es territorio, es cultura y es la manera más honesta de cuidar esa isla que tanto quieren.












