5 de febrero de 2026, Sant Joan de Labritja y Sant Josep de Sa Talaia, Ibiza
IBIZA RURAL, COMPROMETIDA Y RESISTENTE
Durante generaciones, Ibiza fue una isla profundamente agraria, con explotaciones autosuficientes y familias ligadas a la tierra. Tradicionalmente, la población se distribuía en casas payesas diseminadas por el campo, organizadas en torno a iglesias parroquiales. El único núcleo urbano de la isla era la Vila de Eivissa. Sin embargo, la llegada masiva del turismo transformó radicalmente la economía local y aumentó vertiginosamente la población, orientando los esfuerzos hacia el sector servicios y provocando un abandono generalizado del campo. Esta transición ha dejado huella en el paisaje: los campos cultivados han sido reemplazados por zonas boscosas y muchas tierras fértiles permanecen hoy en desuso. La superficie agraria cultivada en Ibiza se acerca a las 8000 hectáreas, lo que representa tan solo el 13,6 % del total de la isla.
En este contexto, una de las problemáticas más acuciantes en Ibiza, y en tantos otros sitios, es la dificultad de acceso a la tierra. En esta isla, en concreto, el acaparamiento de tierras para la construcción y el uso turístico empezó en la costa. A día de hoy, esa amenaza ya ha llegado al interior. Los cambios de usos del suelo y la especulación hacen que encontrar una finca para poder cultivar o tener ganado sea algo casi heroico. A pesar de ello, en los últimos años ha resurgido el interés por la actividad agraria, especialmente entre jóvenes que buscan regresar a la tierra y explotaciones familiares que resistieron al cambio de actividad económica y ahora desean consolidarse. Así, esta isla de contrastes también tiene algo muy especial: un banco de tierras que funciona. Maribel Juan, la coordinadora de este programa, nos explicó que “Banc de Terres surge de una iniciativa de APAEEF, la Asociación de Productores de Agricultura Ecológica de Ibiza y Formentera, hace unos 20 años. La idea nació de personas que se querían dedicar al campo y que no tenían tierra para poder cultivarla”.
La gestión del Banc de Terres (BDT) está basada en el modelo de custodia del territorio y es una herramienta de conservación voluntaria entre propietarios y entidades para proteger el patrimonio natural y paisajístico. “Los acuerdos que promovemos se inspiran en los antiguos acuerdos de majoral, que teníamos aquí en Ibiza. A diferencia de que actualmente sólo se ceden las tierras, no hay contrapartida económica, aunque siempre se incluye algún intercambio con lo que se produce en la finca para que los propietarios tengan asegurada una alimentación local y ecológica”, explicó Maribel. Uno de los requisitos indispensables para poder entrar a formar parte del BDT es que la finca se certifique en ecológico. Este proyecto avanza y muestra su solidez: “Actualmente el 5 % de la superficie certificada en ecológico de la isla está dentro de Banc de Terres”, señaló Maribel. Las solicitudes para entrar en el BDT vienen tanto de personas que quieren incorporarse a la actividad agraria, como de otras que quieren ampliar la superficie de su explotación. Este proyecto forma parte de la Red de Custodia del Territorio de Baleares (ICTIB) y de la Red para la Conservación de la Naturaleza (XCN). El apoyo de las instituciones insulares al BDT ha sido y es imprescindible para su continuidad y mejora.
En APAEEF trabajan con determinación y confianza: recogen solicitudes, tanto de fincas para su cesión como de productores, y acompañan todo el proceso. “Al principio funcionaba simplemente como un listado con propiedades disponibles y personas interesadas que se ponían en contacto directamente entre ellos. Con el paso del tiempo vimos que era necesario hacer algo más porque, si no, no llegaban a prosperar los acuerdos”, recordaba Maribel. A día de hoy, APAEEF media entre quien ofrece la tierra y quien la necesita. Desde la asociación se conocen las realidades de estas personas y pueden identificar cuáles van a encajar mejor. Buscan que haya conexión y un buen entendimiento. Parece increíble que, en una isla tensionada por el mercado y la especulación, esta iniciativa basada en el altruismo y el apoyo mutuo pueda llevarse a cabo. Cuando preguntamos a Maribel por las claves del éxito nos dijo: “Yo creo que, aunque la isla cambió de rumbo, no ha perdido su alma agraria ni el deseo profundo de cuidar el lugar que amamos”. ¡La envidia de muchos territorios! Por supuesto queríamos conocer un ejemplo en vivo y en directo.
Pedaleamos hasta la finca Can Celleràs a través de un fantástico carril bici paralelo a la carretera. ¡Una gozada rodar sin tener que estar pendiente de los coches y camiones que te adelantan! Nos recibieron Antonio Orvais Ferrer y María Mari Planells, propietarios de la finca, que forma parte de BDT. Toni nos explicó: “Teníamos esta propiedad de mi suegra y entonces decidimos, con mi mujer, hacernos una casa para pasar la jubilación”. La finca es un terreno llano, vallado y con un almacén. Siempre había sido cultivado y María tenía claro que no quería verlo sin trabajar. “Una tierra abandonada no sirve para nada. Mi madre me decía que la finca se tenía que trabajar para que el bosque no se la comiera. Yo en ese momento no lo entendía, pero con los años ese sentimiento me ha invadido a mí también” nos confesó María. Toni y María eran amigos de la familia de Maribel. Ella les habló del Banc de Terres y decidieron confiar y poner la finca a disposición.
Rocco Bertinetti es un joven nacido en Ibiza que pasó gran parte de su vida en Argentina. Ya en su época adulta, junto a Melisa, su mujer, decidió volver a Ibiza e instalarse cerca de su padre. “Soy licenciado en economía y cocinero; nunca me había dedicado al campo profesionalmente. En Argentina mi familia es de Coronda, la zona productora de fresas por excelencia. Pasábamos ahí fines de semana y vacaciones. En 2018, hablando con mi padre y buscando alternativas laborales, aquí en Ibiza, fuera de la restauración, surgió la idea de montar un proyecto agrícola y vincularlo a la producción de fresas, como había hecho mi familia. Lo primero que hicimos fue buscar tierra, algo muy complicado aquí. Así fue como llegué al banco de tierras” y surgió el match. Maribel nos explicó que conociendo las personalidades de Toni, María y Rocco la conexión entre propietario-agricultor sería perfecta. Y así nació Els Corondà den Celleràs. “Encontramos a Rocco, una bellísima persona, y no podemos estar más contentos”, nos contaba Toni, quien, inquieto por naturaleza, siempre está dispuesto a echar una mano en el campo a Rocco con su buen ojo para la maquinaria.
Al entrar a formar parte del BDT “lo primero que hicimos fue certificar la finca en ecológico empezar a cultivar huerta de temporada y buscar variedades de fresas que no fueran estacionales”, explicó Rocco. Lo interesante era poder buscar los huecos que deja la producción intensiva de Huelva. Escogieron las variedades Amandine y Charlotte: fresas remontantes, o de día neutro, que producen todo el año. “Son fresas muy sabrosas, aunque más delicadas. Las personas que prueban nuestras fresas dicen que son las mejores que han probado en su vida y que les recuerdan a su infancia. Esto era lo que al principio del proyecto nos daba satisfacción y así seguimos hasta a día de hoy”, nos contaba Rocco. Le preguntamos cómo había dado el paso a la agricultura. “Un día me di cuenta de que no quería pasarme la vida delante de un ordenador”, respondió con claridad. Ahora tiene claro que esto es lo que le apasiona. Cultivar fresas le conecta con su niñez en Argentina, en Coronda, cuando esperaba con anhelo las vacaciones para ir al campo y por correr libremente entre los campos de fresas.
Para la comercialización, Rocco vende tanto en tiendas y en restaurantes como directamente: en el Mercat de Sa Cooperativa en Sant Antoni y en la tienda dentro de la misma finca. “En 2021 abrimos el punto de venta, pero solo tres días por semana; en 2022 decidimos abrir todos los días. Empezó a moverse más y finalmente tuve que contratar a un empleado, Jonathan”. Pero para Rocco, la venta directa va más allá del intercambio económico: “Muchas veces siento que esto también cumple otra función. La gente viene, habla, comparte… Es una forma de volver a generar lazos que se han perdido. No es solo lo que compras, es el vínculo. En las grandes superficies todo es rápido. Aquí hay otra cercanía, otro calor humano”, confesaba emocionado.
Este banco de tierras no solo facilita el acceso a la tierra y reactiva la actividad agraria, sino que genera muchos otros beneficios con un impacto profundo y sostenido en el territorio: favorece el relevo generacional, aporta beneficios ambientales clave, como la conservación de tierras fértiles y la reducción del riesgo de incendios, mejora la infiltración de agua en los acuíferos y contribuye al mantenimiento paisajístico del entorno rural amenazado por la presión turística e inmobiliaria. Pero su importancia se vuelve aún más evidente si atendemos al contexto actual de crisis ecosocial. Como señalaba Maribel: “Durante la pandemia vimos claramente la fragilidad del sistema y fue entonces cuando muchas personas redescubrieron la importancia estratégica del campo”. En un territorio que pasó de ser profundamente agrario al monocultivo turístico, pero “sin dejar el alma”, el Banc de Terres representa hoy una herramienta esencial para recuperar el vínculo con el sector primario, resistir y apostar por un futuro más justo y sostenible.
APAEEF es el motor del Banc de Terres y queríamos conocer un poco más la asociación. Estuvimos con Marina Cardona, actual presidenta de APAEEF, visitando su finca, Can Puvil. Marina es horticultora ecológica desde hace ocho años, cuando su familia le ofreció la posibilidad de recuperar unas tierras de cultivo abandonadas. Llegó a este oficio “más que por un propósito agroecológico, por un propósito cultural. Siempre me he sentido con la responsabilidad de rescatar un poco esas historias de vida vinculadas al mundo rural. Mi madre es cocinera y yo siempre he tenido un vínculo muy grande con mi abuela a nivel afectivo; ella me transmitió el amor por nuestra cultura agraria”, recordaba Marina. La familia de Marina viene del sector pesquero y ella no tenía nociones de cómo cultivar. “Me di de alta como joven agricultora y me uní a APAEEF y Ecofeixes. Han sido un puntal esencial de acompañamiento y apoyo para llegar a ser una agricultora profesional”, confesaba Marina. Actualmente comercializa su producto tanto en el punto de venta de la finca como a pequeñas tiendas y varios restaurantes, entre ellos el de su familia en Sa Caleta.
La labor de APAEEF es esencial, y no solo por el Banc de Terres. En Ibiza y Formentera, “la parte rural y el sector productivo se han desvinculado de la sociedad. Tuvimos el parón de una generación entera, nuestros padres, que abandonaron completamente las tierras para dedicarse al turismo”, señalaba Marina. En APAEEF buscan, sobre todo, la profesionalización del sector a través de actividades de formación y acompañamiento. Realizan unos 15-20 cursos al año abiertos a todo el mundo, pero priorizando a las personas socias y agricultoras en activo. También cuentan con el asesoramiento permanente de Borja Camí, agrónomo especialista en horticultura ecológica, a través de un grupo de WhatsApp y con visitas a las propias fincas. En esta asociación también trabajan la dimensión social para dar a conocer el producto ecolocal y acercar la agroecología a la población. Tienen un acuerdo con el Ajuntament de Sant Antoni para trabajar en cinco colegios a través de los huertos escolares. Nerea, la técnica de este proyecto, visita semanalmente los coles, prepara actividades en el huerto y en el aula para hacer poner a peques y profesorado las manos en la tierra. Además, con el Ajuntament de Eivissa tienen otro convenio para dinamizar y acompañar los espacios de huertos sociales. Todo esto, por supuesto, en ecológico. Para cerrar el círculo, también realizan actividades de promoción con visitas a fincas y degustaciones, material de promoción y la Fira d’Agricultura Ecològica d’Eivissa y Formentera, donde acuden todos los productores ecológicos de las islas e invitan a entidades del sector como APAEMA, APAEM, Varietats Tradicionals d’Eivissa i Formentera, CBPAE, etc. ¡La fiesta de la agroecología y un no parar de actividades! Más aún, APAEEF no es una asociación cualquiera: es la voz que representa al sector de producción agroecológica en Ibiza y Formentera, dentro y fuera de las Pitiusas. ¡Y APAEEF este año cumple 25 años! ¡Enhorabuena!
Marina nos habló también del último acuerdo firmado a través del Banc de Terres en Ses Feixes con el Ajuntament de Eivissa y dos propietarios privados. Ses Feixes de Talamanca están declaradas Bien de Interés Cultural. Esta zona, entre principios de los siglos X y XIII, fue transformada por los almorávides y pasó de ser un pantanal a convertirse en un edén agrícola con el que prácticamente alimentaban a toda la población, gracias a un sistema altamente ingenioso. Actualmente, se encuentra muy degradada por su abandono y descuido, pese a su enorme valor ambiental y patrimonial. Este acuerdo de custodia del territorio tiene una gran importancia para la sociedad ibicenca. La importancia ecológica de los humedales para la biodiversidad es innegable, ya que es en zonas húmedas como esta donde invernan el 40 % de las aves acuáticas del Mediterráneo occidental. La figura de Banc de Terres, como entidad de custodia del territorio, se ha convertido en la plataforma que ha impulsado la gestión de este lugar. Como nos recalcó Marina: “Banc de Terres está también para cubrir un objetivo a nivel medioambiental, de sostenibilidad paisajística y también patrimonial”.
En muchos aspectos las Pitiusas están en una situación crítica y ejemplos como este muestran esperanza. “Se tiene que replantear todo desde cero. Como sociedad nos tenemos que posicionar y no dejar caer estas iniciativas”, explicó Maribel. Hay que agitar, estar en el meollo, comprometerse y unir individualidades para generar comunidad. Marina, por su parte, concluía: “Creo que las islas ya están pidiendo a gritos un cambio y, por suerte, yo siempre soy muy optimista; creo que ese cambio está sucediendo. Cada vez hay más jóvenes que quieren coger ese relevo, que tienen conciencia sobre la importancia de mantener el sector primario en nuestras islas. Una de ellas fui yo en su momento y muchos de ellos son los miembros de APAEEF”. ¡Gracias por vuestro trabajo y labor diaria!











