16 de enero 2026, Es Mercadal, Menorca
ENCUENTRO EN PERSONA
¡Por fin llegamos a Ciutadella! Nueve horas antes estábamos saliendo del puerto de Barcelona con el ferry. Viajamos de noche y, según nos alejábamos, veíamos cada vez más pequeñas las luces de la ciudad. ¡Qué emoción!
La primera isla que recorremos en esta ruta es Menorca y, como no podía ser de otra forma, queríamos encontrarnos con las entidades que nos habían acompañado en el proceso participativo previo para conocernos en vivo y en directo. Fuimos a Es Mercadal justo en el centro de la isla, no para visitar una finca concreta, sino para encontrarnos con parte de estas entidades que hacen posible que el cambio en Menorca ya esté en marcha. Con la soberanía alimentaria y la situación del medio rural, como centros de interés, nos reunimos para conocer mejor a cada entidad y profundizar colectivamente en el estado de la ruralidad en la isla.
En un formato cercano fuimos compartiendo puntos de vista. Roser Febrer, que vino en representación de The Regen Academy, una consultora agrícola especializada en agricultura regenerativa, nos habló de la agricultura regenerativa como una evolución necesaria desde lo ecológico hacia sistemas integrales que cuiden el suelo, el bolsillo de quien produce y la vida de quienes habitan el campo. Esta consultora fue el equipo redactor de la Estrategia Agraria de Menorca y del estudio sobre cadenas alimentarias de las Illes Baleares. También participaron en la redacción del pliego de condiciones IGP Oli de Menorca. Normalmente buscan colaborar con otras entidades, como con el Leader Menorca o Menorca Preservation, dos de las organizaciones que también estaban en la reunión. The Regen fue una de las encargadas de impartir el programa formativo de agricultura sostenible del proyecto Menorca Preservada para todos los agricultores de Menorca. “Actualmente, a través de este proyecto, estamos asesorando a la finca de S’Ullestrar. Intentamos que todos trabajemos en la misma dirección, porque aquí en Menorca hay muchos proyectos, pero si cada uno va por su lado no avanzamos”, señaló. Este proyecto lo impulsó Menorca Preservation, la entidad a la que nos referimos a continuación.
Rebeca Morris, directora de Menorca Preservation, explicó cómo esta fundación apoya e impulsa, desde 2017, acciones medioambientales a través de proyectos que fortalezcan el bien común. Tienen cuatro pilares estratégicos: agua, tierra, energía y plástico. Para ellas, la agricultura tiene mucho que decir y, por ello, “queríamos intentar apoyar proyectos que ayudaran, que pudieran servir como ejemplos o que catalizaran iniciativas para una transición hacia una agricultura más sostenible” explicó Rebeca. En base a esto, hicieron un estudio para ver cuál podía ser su papel, porque ya había otras entidades importantes trabajando sobre estos temas. Rebeca indicó: “identificamos los huecos que había y vimos la necesidad de formación. Hicimos un curso de dos años en el que The Regen Academy fueron los asesores técnicos”. La finca S’Ullestrar fue parte del alumnado y, a posteriori, “les propusimos ser una finca piloto para hacer la transición de convencional hacia un modelo ecológico que mantuviera su esencia y que a nivel económico también les funcionara”, explicó Rebeca. “Estamos contentas al ver los resultados, no sólo por lo positivo, sino también por haber tenido la posibilidad de aprender los retos y las dificultades que afrontan los productores”.
Giulia Massaro, técnica del GOB Menorca (Grupo Ornitológico Balear), recordó que más del 50% del territorio menorquín es superficie agraria y, “quién mejor que los pagesos y la gente que trabaja en el campo como aliadas para cuidar y proteger el medio ambiente”. Esta organización acaba de cumplir 50 años y trabaja en distintos ámbitos: “Está la parte de política territorial, que es quizá la más cañera, la que más sale en prensa. La parte de defensa del medi marí, pero también está la parte de educación ambiental, que es otra manera de abordar el tema de la defensa del medio ambiente”. En el este de la isla tienen el vivero de plantas autóctonas Es Viver, que iremos a visitar. Cuidan de los recursos de la isla y de sus ciclos. Su programa de Custodia Agraria, que también conoceremos, apoya fincas con una mirada consciente hacia el medio ambiente. Finalmente añade: “Hemos visto que hacerlo solamente como custodia se nos quedaba un poco corto y que podíamos hacer muchas más cosas juntando entidades, personas y profesionales, cada uno con competencias en su área específica. De ahí sale la idea de la Aliança per una Menorca Agroecològica que pretende reunir en la misma mesa a todas las entidades que trabajan en agricultura, alimentación y comercialización”.
También forma parte de la alianza Justicia Alimentaria. El objetivo de esta ONG es acompañar una transición hacia un modelo agroalimentario más saludable, sostenible y justo, poniendo en evidencia, al mismo tiempo, las desigualdades del sistema alimentario actual. Nuria Llabrés, su coordinadora en Baleares, compartió como en 2017 trabajaron en Menorca en procesos participativos junto al Consell Insular para elaborar la Estrategia Alimentaria de la isla. Nuria recordó que “Menorca es una isla que mantiene el sector productivo; de hecho, el paisaje de Menorca es un paisaje agrario en mosaico que creemos que se tiene que preservar”, y subrayó la fragilidad de depender en gran medida de la alimentación externa: solo el 15% de lo que se consume se produce en la isla. Para ella, la soberanía alimentaria es una urgencia colectiva: “Todas y todos comemos. Creo que es importante tener conciencia de qué hay detrás de lo que comemos, a quién damos apoyo y a quién no”.
Teresa Benejam vino en representación de Leader Illa de Menorca; explicó que es una asociación integrada por 47 socios, entre los que se encuentra representación de corporaciones locales, del Consell Insular, del Fondo de Garantía Agraria y pesquera de Baleares y miembros del sector privado, asociativo, entidades sociales, ambientales y culturales. También nos contó cómo intentan que los fondos LEADER lleguen a todas partes y sean lo más útiles posibles. Esto les está permitiendo apoyar tanto a administraciones como a particulares con ideas innovadoras. Para ello, en cada ciclo de financiación llevan a cabo una estrategia a través de un proceso participativo para decidir dónde van destinados esos fondos. “Hemos financiado desde refugios climáticos hasta móviles para pagesos. Queremos que todas las ideas tengan cabida”, explicó. Uno de sus proyectos más destacados es Menorca al plat.
También se sumó Joan Palliser, alcalde de Es Mercadal, quien expuso cómo desde lo municipal se puede fomentar el consumo local: “Intentamos que los regalos institucionales sean siempre producto local, y que los vecinos conozcan a quienes producen en su entorno”. En relación con el comedor de la escuela, explicó que “las niñas y niños comen productos locales, saludables y cocinados por un proyecto social. Es un círculo virtuoso que queremos fortalecer”. Además, desde el ayuntamiento ofrecen a la ciudadanía visitas para que conozcan fincas agrícolas que tienen producción propia y venta directa, “para que conozcan a los pagesos, cómo viven, qué producen y puedan probar sus productos”.
El diálogo posterior nos llevó a una reflexión compartida: Menorca ha preservado buena parte de su entorno rural, pero la soberanía alimentaria sigue siendo una asignatura pendiente. “Se produce muchísima leche y poca fruta y verdura. La producción no está alineada con las necesidades”, señaló Rebeca. El exceso de leche, ligado al monocultivo ganadero incentivado desde los años 70, ha precarizado muchas fincas: “Tenemos muchas vacas, pero no podemos alimentarlas con nuestra tierra. Compramos pienso de fuera y eso nos hace inviables”. Además, al haber exceso de leche “la venden a precios irrisorios y eso hace que económicamente las fincas no sean viables. Están manteniendo un gran número de vacas, que les cuesta un dinero que muchas veces no logran recuperar con la venta de esta leche sin transformar”. Desde estas organizaciones están intentando volver a la diversificación, es decir, disminuir el número de vacas, transformar la materia prima, promover la venta directa y buscar nuevas fuentes de ingresos. “Las vacas en Menorca tienen un peso muy importante a nivel cultural y no tenemos que perderlo, porque además creo que forma parte de nuestro encanto como isla”. En estos momentos están trabajando para que las explotaciones se queden solo con el número de animales que pueden alimentar de lo producido en la superficie que tienen disponible.
También se abordaron los obstáculos como el relevo generacional o la presión urbanística. Algunas voces destacaron que “muchas fincas se ven afectadas por la presión del turismo rural en zonas que normalmente estarían dedicadas a la producción de alimentos”. La dificultad de integrar usos turísticos y agrícolas en una misma finca es grande: “Se habla de la diversificación como un potencial muy interesante, pero luego la burocracia y la normativa impiden en muchos casos que eso se lleve a cabo”. O los cuellos de botella, como el mal estado del matadero y la necesidad de una inversión millonaria para su remodelación. A pesar de todo, también hablaron de ejemplos que muestran esperanza: “Hay fincas que con muy pocas hectáreas están diversificando, vendiendo bien y siendo referentes. Eso hay que contarlo más”, como el ejemplo de la finca Santo Domingo.
En 1993 Menorca fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Parte de esto fue gracias al trabajo del GOB, su compromiso con la protección del medio ambiente y sus acciones de reivindicativas y de sensibilización. Todo este recorrido ha hecho que la población de Menorca sea muy consciente del valor de su patrimonio natural.
Además, Menorca tiene una particularidad que no ocurre en ningún otro punto de España y es que el Pla Territorial Insular (PTI) del año 2003 protegió todo el suelo rústico y agrario: “Esto hizo que Menorca tuviera una protección del suelo rústico y que no se puedan construir nuevos volúmenes. En 2023 se hizo una actualización”, nos explicó Elena Vilchez, concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Es Mercadal. En Menorca existen solo dos o tres zonas costeras con fuerte impacto de complejos turísticos, herencia de época franquista. “Menorca fue el último reducto republicano y nos dejaron como el último punto de las islas para desarrollar a nivel de turismo”.
Después de este encuentro todavía tenemos más ganas, si cabe, de recorrer esta isla y conocer las iniciativas elegidas. Escuchar de primera mano las trayectorias, los proyectos y las reflexiones de estas entidades referentes que trabajan por una Menorca más justa y sostenible nos ayudó a comprender mejor el contexto. Salimos con muchas ideas en la cabeza y con la ilusión de seguir pedaleando.









